Hoy comienza en Río de Janeiro el XXV Campeonato Mundial de Judo
y como ya hemos apuntado, las principales propuestas cubanas en la
apertura son la campeona defensora de los 78, Yurisel Laborde, y
Oreidis Despaigne, en los 100 kilogramos.
También estarán sobre el tatami los superpesados (más de 78 y más
de 100), Ibis Dueñas y Oscar Braison, este último con mejores
opciones que la pinareña para avanzar en pos del título.
En el análisis de las posibilidades cubanas solo nos resta
pasarle la vista a seis divisiones, justamente las que cerrarán la
justa.
Yurisleidys Lupetey (57) y Janet Bermoy (48) son dos jóvenes con
títulos mundiales en sus alforjas, poseedoras de alto nivel
competitivo. Lupetey viene de una ausencia en casi todo el 2007,
pero en nada le merma su condición de extraclase, al contrario, las
oponentes saben que retorna un escollo muy difícil de sortear.
Bermoy es hoy por hoy la 48 más explosiva del planeta, su intenso
ritmo de combate es el principal problema para sus adversarias.
Pocas pueden amenazarla. Solo Ryoko Tani (antes Tamura), seis veces
campeona mundial, de regreso a los tatamis, pudiera inquietar a la
cienfueguera, que intentará que aguas pasadas no muevan su molino.
Sheila Espinosa (52) tendrá que lidiar en una división en la que
la japonesa Yuki Yokosawa no ha podido coronarse en los pasados
Juegos Olímpicos ni en el último Mundial, porque siempre una atleta
china la ha derrotado, sin embargo es técnicamente la más certera
del peso. China debe hacerse representar (aún no conocemos las
nóminas) por Li Ying, ganadora en la versión precedente de El Cairo,
aunque Xian Dongmei, vencedora en Atenas 2004 ha de estar también
disponible; las dos ya demostraron fundamentar cualquier aspiración.
Ojo con las cualidades de la belga Heylen Ilse, la coreana
democrática Ae An Kum (PRK) y la rusa Lyudm Bogdanova.
Desde que Yordanis Arencibia venció en el Mundial juvenil de
1998, en Colombia, los más conocedores de este deporte avizoraron
que se convertiría en uno de los mejores de los 66 kg. No ha podido
escalar a lo más alto del podio ni en olímpicos ni en mundiales, ha
quedado siempre en bronce, tres veces en lides del orbe y una bajo
los cinco aros. Solo diré que aquellos conocedores no se equivocaron
y el tunero tiene de todo para vencer en una final mundialista.
Sus compañeros Yasmani Piker (60) y Ronald Girones (73) cuentan
con algo muy importante en un deportista de modalidades de combate:
coraje a toda prueba, sus categorías están pobladas de hombres de
mucha calidad y, aunque les será difícil avanzar, queremos consignar
que con ellos no hay nada perdido hasta el último segundo del
combate.
Será este un Mundial bien complejo, es el que antecede a los
Juegos Olímpicos. Lo que más vale y brilla se ha dado cita para ver,
en una cota de mucha exigencia, a sus más enconados oponentes. Sin
embargo, el judo puede escribir, de nuevo en Brasil, otra gloriosa
página.