Cuba perfecciona la selección y explotación óptima de técnicas
agrícolas a fin de asegurar el empleo eficiente del agua y la energía
en el suministro a los cultivos, destacaron hoy expertos del sector.
José Carlos Ferrer, viceministro del Azúcar, al intervenir en el II
Curso de Formación Integral de Riego, que se desarrolla en el Palacio
de Convenciones de La Habana, enfatizó sobre la necesidad perfeccionar
los procesos de irrigación, grandes consumidores hídricos y
energéticos.
Las principales direcciones se centran en la mejora de los equipos
de bombeo y las maquinarias, la aplicación de técnicas de riego según
el suelo y los cultivos, así como el incremento de la electrificación
en la actividad, precisó.
Agregó que para el proceso inversionista en tecnología de
irrigación de agua se aplica el concepto de beneficiar a los
productores, quienes hayan demostrado ser eficientes y así asegurar
los resultados productivos.
No se puede correr riesgos al hacer una inversión para regar áreas
incapaces de retribuir lo esperado, pues el riego constituye una tarea
estratégica en el desarrollo agrario, porque posibilita obtener
elevados rendimientos y estabilidad productiva, indicó.
El riego consume cerca del 80 por ciento del total del agua
empleada por la humanidad y esa práctica gasta además más del 30 por
ciento del combustible requerido en la agricultura.
El uso de fuentes energéticas alternativas para el abasto a las
plantas, a gran escala del vital líquido, no se vislumbra en lo
inmediato, pero en Cuba existen líneas que aportan soluciones locales
en pequeñas áreas.
La presión de descarga de las presas, los molinos a viento,
sistemas eólico-fotovoltaicos, el empleo de arietes hidráulicos y el
aprovechamiento de la hidroenergía en zonas montañosas constituyen
variantes estudiadas por los campesinos cubanos.