.— Congresistas demócratas
desconfían de la imparcialidad del esperado informe sobre Iraq que
deberán rendir hoy importantes autoridades estadounidenses ante el
Congreso de este país.
Fuentes de la Casa Blanca adelantaron que el presidente George W.
Bush tendrá en consideración la reacción del Senado ante el reporte
militar para dirigir un discurso a la nación sobre el tema de la
guerra esta semana.
Bush confía en que el general David Petraeus, jefe supremo de las
tropas norteamericanas en la nación árabe, y el embajador en Bagdad,
Ryan Crocker, presenten recomendaciones viables ante las cámaras
parlamentarias.
Sin embargo, el senador Richard Durbin, un crítico insistente de la
invasión a la nación del Medio Oriente, redobló sus acusaciones contra
la Oficina Oval y señaló que la rama ejecutiva intenta torcer los
datos militares a su favor.
Manipulando las estadísticas cuidadosamente, el dueto Bush-Petraeus
pretende divulgar ciertos datos para persuadirnos que la violencia en
Iraq está disminuyendo, apuntó el demócrata por Illinois citado por la
CNN.
También la congresista Dianne Feinstein consideró que la posición
de Petraeus como autoridad castrense principal lo desautoriza para
emitir criterios neutrales sobre la contienda en la nación del Golfo
Pérsico.
La legisladora demócrata por California recordó que la misión
principal del alto oficial es tener éxito en las operaciones, por
ende, "no pienso que sea él un evaluador independiente".
Incluso el senador republicano Arlen Specter anunció que pretende
examinar minuciosa y críticamente los testimonios de Petraeus y
Crocker en el Congreso este lunes y mañana martes.
Un sondeo de CNN y la agencia Opinion Research arrojó que el 64 por
ciento de los estadounidenses se opone actualmente a la guerra en Iraq
y el 72 por ciento no cree que el informe de Petraeus cambie la
situación.