Las autoridades nicaragüenses decretaron
tres días de duelo nacional por la tragedia humana provocada por el
huracán Félix en la Región del Atlántico Norte (RAAN), donde según
datos oficiales el número de muertos se elevó a 67.
El decreto fue leído anoche en cadena de radio y televisión por
Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía
y esposa del presidente Daniel Ortega, durante una reunión de
evaluación de los daños causados por el meteoro.
De acuerdo con el informe presentado a Ortega por el jefe del
Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, mayor general Julio Cesar
Avilés, seis días después del paso de Félix, todavía hay 138 personas
desaparecidas.
El número de damnificados aumentó a 150 mil 552, mientras otras mil
257 aún permanecen evacuadas en los albergues habilitados por la
Defensa Civil.
El huracán golpeó el extremo noreste de Nicaragua el pasado 4 de
septiembre, con vientos de 260 kilómetros por hora, lo que lo
clasificó como de categoría máxima en la escala Saffir-Simpson de
cinco.
Varias comunidades ubicadas en la zona de impacto de Félix quedaron
totalmente arrasadas, mientras el daño ecológico a la reserva natural
de Bosawás es incalculable.
El mandatario, quien ha realizado dos recorridos por las zonas
afectadas, advirtió que las cifras son preliminares, porque aún se
desconoce la suerte de los habitantes de una decena de poblados que
quedaron aislados.
La RAAN es una extensa y aislada región del Caribe norte
nicaragüense habitada mayormente por indígenas de las etnias misquito,
mayagna y sumo, y fue declarada en estado de desastre por Ortega a
raíz de la catástrofe provocada por Félix.