BARACOA.—
Una cálida acogida tuvieron en esta localidad los dos días de
actuaciones de un grupo de artistas de diferentes provincias y
manifestaciones, en el inicio de una gira nacional de trabajo
cultural comunitario que recorrerá las principales regiones del país
desde aquí hasta Pinar del Río.
Auspiciada por el Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC) y
bajo la dirección general de Gaspar González Lanuza, Premio Nacional
de Cultura Comunitaria, la embajada artística fue aclamada por un
ávido público que colmó la recién abierta sala teatro Cecilio Gómez
Lambert.
En lo que sería la primera actuación importante después de
inaugurado ese escenario en días pasados, la comitiva cultural
ofreció actuaciones de danzas clásicas y populares, teatro, música
pop y teatro lírico, a cargo de artistas no solo de la capital, lo
cual constituye una nueva variante en este tipo de gira.
Baracoa, con 82 000 habitantes, la mitad de ellos urbanos,
apreció sin desmayo el espectáculo de una hora y media de duración,
en particular la visión del actor pinareño Omar Durán sobre la obra
Carné de identidad, emblemática creación del poeta nacional
palestino Mahmud Darwish.
El intérprete desplegó un trabajo intachable en esa pieza, luego
de actuaciones algo planas en Mi son entero, de Nicolás
Guillén, y La bailarina española, de José Martí, donde la
danza de la habanera Myrlin Urbáez se ajustó a los requerimientos y
estuvo signada por una fuerza que no excluyó la ternura.
Una nota especial introdujeron la soprano Liudmila Pérez y el
tenor José Enrique Iglesias, del Teatro Lírico Ernesto Lecuona, de
Pinar del Río, en la interpretación de fragmentos de la zarzuela
Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, él por sus cualidades vocales y
virtuosismo técnico, y ella por sus atrevidos fraseos sobre tonos
altos.
La interpretación profesional y llena de alegría y colorido del
Ballet Folclórico Cucalambé (Tatiana, Yusneyvi, Odelkis, Inalvis,
Yosvani, Mario, Yaniel, Randolph y Eduardo) sobre danzas populares,
estampas campesinas y bailes como chachachá, son, danzón y rumba,
tuvo luz propia y complementó otras actuaciones, además de demostrar
que sus integrantes pueden hacer buenas coreografías fuera de su
marco habitual en Palmas y Cañas.
La labor de Surinam Barrientos y Julio César Pasarín, del Ballet
de Santiago de Cuba, reveló buen gusto en un pas de deux de
Giselle, y en Ex Corde, montaje de la directora de esa
agrupación, Zuria Salmotv.