Verdaderas joyas del Caribe

Omar Vázquez
omar.vc@granma.cip.cu

La presencia cultural de Trinidad y Tobago entre nosotros durante este último fin de semana habanero fue sencillamente arrolladora, como lo reveló el espectáculo presentado en el teatro Karl Marx, con el título Las joyas del Sur.

Foto:  RAÚL LÓPEZEl sonido de la steel band estremeció al público.

Unos 120 artistas de esas islas caribeñas se amalgamaron en una de las más creativas propuestas que hayan pasado este año por nuestros escenarios. Afincados en la tradición folclórica y popular más radical, pero revisitada con aires de actualidad, con total libertad estética, cada uno de los exponentes dejó testimonio de la fuerza del mestizaje y el origen de una identidad.

Desde el inicio, con la aparición de la steel band Skiffer Bunch, hasta el cierre con Machel Montano y su banda, quien mostró las credenciales que lo han hecho el rey internacional de la soca, la embajada artística fue acrecentando sus valores ante el público.

La Skiffer Bunch, con sus peculiares formato y timbres que extrae a los bidones de acero, levantó cálidos aplausos que subieron de tono al ofrecer su versión de Guantanamera y Mambo a lo Pérez Prado. Destacable fue también la conexión que se estableció con el grupo que interpretó La Parranda, por la relación con nuestra música de igual nombre y en cuyo formato incluyen el cuatro venezolano y las maraquitas de sus vecinos sudamericanos.

Otros muchos artistas desplegaron sus energías y razones desde el baile y el canto, como la Compañía Folk Performing, los cantantes Ricky Gibson y Leanox Sander, y Dennyse Plummer y su banda, quienes establecieron rápida comunicación con el público, sensible a su interpretación del clásico calipso Matilda.

Y si de suma popular se trata, nadie escapó al encanto primigenio de las estampas del carnaval trinitario: arte sin etiqueta, sorprendente, colorista y repleto de una belleza que corta la respiración, como sucedió con la fusión de las danzas y cantos de orígenes francés, indio y africanos, y la presencia de sus Reinas de belleza ataviadas como mariposas. No por gusto se dice que después de Río no hay otro carnaval como el de Puerto España.

 

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