MANICARAGUA, Villa Clara.— El traslado nocturno en arrias de mulos o a
pie por las elevaciones resulta habitual por estos días en el lomerío
del Escambray, donde comenzó como en toda Cuba, la nominación de
candidatos a delegados al Poder Popular.
Sumidos en el más profundo abandono antes del triunfo de la
Revolución, los montañeses del centro de la Isla descubrieron el
sentido de la democracia hace 47 años, por eso a la asamblea de
Boquerones, primera del actual proceso en esas alturas, asistieron 118
lugareños para el 95,9% de los electores de la zona.
En los más de 300 kilómetros cuadrados del macizo de Guamuhaya,
perteneciente a Villa Clara, existen 24 asentamientos poblacionales y
muchas viviendas aisladas donde habitan unas 10 000 personas sobre
elevaciones que tienen su máxima altura en Pico Tuerto, a 923 metros
sobre el nivel del mar.
Para la elaboración de un programa de 46 asambleas en esa parte del
Plan Turquino se tuvieron en cuenta las distancias y los accidentes
geográficos, pero sobre todo la convicción de que ahora el habitante
de esos contornos se siente pueblo con voz, voto y poder para decidir
el destino colectivo.
A intrincados sitios como Manantiales, Aguas Claras y Arroyo
Bermejo llega también el derecho ciudadano de proponer a los posibles
representantes, esos que solo necesitan del reconocimiento de los
vecinos para guiarlos y atender sus inquietudes, sin campañas
millonarias ni coberturas mediáticas.