Aquel 5 de septiembre de 1957

La idea devino epopeya de pueblo

Julio Camacho Aguilera, al frente del levantamiento popular por el Movimiento 26 de Julio, rememora pasajes de aquella gesta

Armando Sáez Chávez

Siempre he repetido que el pueblo de Cienfuegos estuvo preparado para realizar el levantamiento del 5 de Septiembre, asegura el Comandante del Ejército Rebelde Julio Ernesto Camacho Aguilera, al rememorar, medio siglo después, pormenores de aquel suceso del que fuera protagonista, como máximo responsable del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) en la acción.

Foto: Juan Carlos DoradoCamacho junto a una tarja develada en la Finca Aguadita, en septiembre del 2006.

Acerca del momento en que supo de su designación por la Dirección del Movimiento 26 de Julio para dirigir el alzamiento y el contacto con el alférez Dionisio San Román, expresó:

Me habían encomendado subir el segundo refuerzo a la Sierra Maestra, cuando se produjo la detención en el reparto de Buena Vista, en las afueras de la ciudad de Cienfuegos, de los 35 combatientes del Movimiento escogidos entre los mejores de cada municipio de la antigua provincia de Las Villas. Eso dio lugar a que Frank País cambiara de criterio y me enviara a esa provincia como jefe de Acción y Sabotaje.

Recuerda que primero se procedió a la reorganización del Movimiento, ya que tras la detención de Buena vista quedó descabezada la dirección de los distintos municipios. Debo señalar, a manera de homenaje —precisa—, la valerosa actitud de aquellos 35 jóvenes que soportaron heroicamente torturas y humillaciones para que confesaran sus intenciones. Ninguno de ellos dijo siquiera una palabra comprometedora.

Camacho Aguilera, según propio testimonio, no conocía personalmente a ninguno de los complotados en la conspiración militar nacional. Y supo lo que se gestaba por uno de los compañeros del Movimiento.

Preparados para la acción

"El trabajo de nosotros consistía —detalla— en reorganizar las fuerzas en Las Villas. Se había salvado la célula del 26 en la Marina (Distrito Sur) para abrir el frente en el Escambray. Ese era el objetivo. Los cienfuegueros estaban preparados para realizar la acción.

"Siempre me viene a la memoria el grupo de Bienvenido Núñez, que era uno de los más entusiastas en un punto cercano del lomerío para abrir el frente del Escambray, como apoyo a los combatientes de la Sierra Maestra.

"A tenor de los antecedentes que existían acerca de una reunión efectuada en Manacas, partí el día 4 de septiembre para la capital a fin de recibir orientaciones. Entonces Faustino Pérez, integrante de la Dirección Nacional del M-26-7, me informa que Cienfuegos debía apoyar la acción, y que la conspiración quería tener su representante. Resultó ser San Román, a quien recogí junto con Miguel Merino en la calle 25 y O, en casa de un cienfueguero, que si no recuerdo mal era de apellido Ortega".

Agrega que en Colón se separan y San Román y Merino siguieron por el circuito sur para Cienfuegos, previo acuerdo donde se encontrarían posteriormente; Camacho siguió para Santa Clara y allí se reunió con el resto de los dirigentes del Movimiento para ponerlos al día en todo. Cerca de las dos de la madrugada se vuelven a reunir Camacho y San Román en Cienfuegos.

El aviso que no llegó

Pero el plan, según se conoció posteriormente, se filtra a oficiales de mayor graduación que frenan las acciones del día 5. Ellos no recibieron ningún aviso de que se había suspendido el levantamiento. A la dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio tampoco le comunican la suspensión, ni a los militares de la base de San Antonio que estaban en el Movimiento.

"Así que se produce el alzamiento al amanecer del día 5. Cuando nosotros reunimos a la marinería en Cayo Loco, es San Román quien les habla muy bien y deja claro la subordinación a Fidel. Clases y marinos se unen y oficiales también, y los hubo muy destacados como el teniente Dimas (Martínez).

"En esas circunstancias se desarrollan los acontecimientos ya conocidos. San Román se violentó contra quienes no lo habían apoyado. Ante esa realidad le planteo el plan nuestro de recoger aquí a las milicias del 26 de Julio, ya armadas, y a los mejores marinos, de la célula que conocíamos, e irnos para el Escambray".

Como explicó Fidel en el discurso del 5 de septiembre de 1977: "Desde muy temprano, el pueblo de Cienfuegos se sumó a la sublevación. Primero fueron unos 60 ó 70 combatientes del Movimiento 26 de Julio, y después fue todo el pueblo: hombres, mujeres y hasta adolescentes se aparecieron allí pidiendo armas para luchar contra la tiranía . Y, efectivamente, las armas se repartieron entre el pueblo.

"Desde muy temprano se aparecieron los primeros aviones —unos que no querían bombardear y otros que sí querían bombardear— y empezaron a atacar el cayo y a atacar las posiciones revolucionarias. Se sucedieron numerosos combates, y grandes actos de heroísmo.

"Alrededor de las 12:00 del día, los primeros refuerzos del Tercio Táctico estaban entrando en el parque ‘Martí’, y allí fueron violentamente rechazados por las fuerzas revolucionarias.

"Naturalmente, el enemigo movilizó cuantas fuerzas pudo; envió un refuerzo desde el regimiento de Matanzas, otro refuerzo desde La Cabaña, y un refuerzo del regimiento blindado de Columbia, sin que ni un instante dejaran de estar en el aire los aviones. Fue verdaderamente admirable el comportamiento de los revolucionarios, de los combatientes del 26 de Julio, de los marinos y del pueblo.

"Alrededor de las 10:00 de la mañana, Dionisio San Román toma la cañonera o el destructor —como se le quiera llamar— 101, y plantea que va a hacer contacto con la fragata ‘Máximo Gómez’. Él no consulta esa medida o esa decisión, con el compañero Camacho.

"A las 9:00 de la mañana, el compañero Camacho al ver que no se produjo el levantamiento en La Habana, le había planteado la idea de realizar el plan original; es decir, recoger todas las armas y todos los hombres y replegarse hacia el Escambray. No hay dudas de que ese habría sido un paso correcto, más que correcto yo diría que perfecto.

"Pero San Román todavía tenía esperanzas en el alzamiento de la capital, y hablaba de esperar. Después desde la cañonera se sabe que hizo comunicación con La Habana y comprobó una vez más que no había tal levantamiento.

"Más adelante, parece ser —porque nadie conoce con exactitud lo que ocurrió, y solo se sabe por algunos testimonios de otras personas que estaban en el barco—, que se produce dentro del barco una sublevación. Él dijo que iba a hacer contacto con la fragata. Uno de los oficiales del barco dice que más adelante pregunta: si hay gasolina para asilarse en algún lugar. Pero parece ser que se produce una sublevación y lo arrestan.

"Lo que se sabe después de eso, es que él forcejeó con los que lo habían arrestado, hasta incluso se lanzó al agua; después lo vuelven a capturar y lo encierran en un camarote del barco. Del Estado Mayor de la Marina comunicaron que venía un avión Catalina a recogerlo, lo recogieron y lo llevaron a La Habana. Allá durante varios días lo torturaron atrozmente, después lo asesinaron y, según se conoce, al igual que hicieron con numerosos revolucionarios y al igual que hicieron con otro oficial de la Marina, Alejandro González Brito, de aquí de Cienfuegos, los llevaron a alta mar y los lanzaron al agua después de asesinados".

La decisión fue combatir

Sin embargo, puntualiza Camacho Aguilera, al final la decisión fue combatir. Durante todo el día 5 de septiembre se luchó en esta ciudad, y se luchó contra los nuevos refuerzos durante muchas horas.

Sobre el alcance del Levantamiento del 5 de Septiembre dijo, además, que la gesta de Cienfuegos, como la del 13 de Marzo y el ataque al cuartel Goicuría, en Matanzas, fueron hitos extraordinarios en el proceso insurreccional cubano en esa última etapa de la lucha.

Sacudidas las bases del régimen

Poco a poco —comentó— se fueron sacudiendo las bases que sostenían al régimen de Batista sobre una falsa unidad militar, al tiempo que crecía la conciencia popular... y también, como lo dijo Fidel, significó un estímulo grande para aquel Ejército Rebelde que estaba desarrollándose en la Sierra Maestra.

Estos hechos fueron exponentes de una juventud cubana perteneciente a un pueblo rebelde desde la colonia española. Cuando Estados Unidos hizo de nuestro país una neocolonia, nos arrebataron la independencia que habíamos ganado. Por eso es importante que esa historia la conozcan bien los niños y jóvenes de hoy, para que comprendan cuánto ha costado llegar a estas conquistas, destacó.

Medio siglo después, el Comandante del Ejército Rebelde Julio Camacho Aguilera mantiene vivos los recuerdos de entonces, las muestras de arrojo de sus compañeros, la actitud valerosa del pueblo, y rinde especial y emocionado homenaje a los participantes en aquella gesta.

 

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