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Campismo Popular en Holguín
Naturaleza, recreación y más comodidades
Alexis Rojas
Aguilera y Juan Pablo Carreras (Fotos)
N i la Silla de Gibara está
en la Silla, ni esta es de Gibara. Parece un trabalenguas, pero no lo
es. La emblemática base de campismo popular La Silla de Gibara no está
en el famoso cerro del mismo nombre, ni este pertenece a Gibara, sino
que se ubica en el municipio de Rafael Freyre, Holguín.
La
piscina es un lugar preferido por niños y adultos
Sin embargo, esta paradoja no desalienta a quienes visitan la
primera instalación de campismo creada en la provincia, allá por 1982.
VEINTICUATRO AÑOS ANTES
En la falda de un imponente peñón, jóvenes holguineros construyeron
con febril entusiasmo y materiales rústicos la inicial base recreativa
pensada para ellos mismos. Fue la semilla hace 24 años. Después el
territorio se llenó de instalaciones de campismo.
Las bases nacieron una detrás de la otra. La provincia se tiñó con
los alegres colores de las casas de campaña y se llenó de
construcciones rústicas. Más tarde, con el Período Especial esta
actividad sufrió una curva de declive. Los principales soportes
desaparecieron.
En 1998 fenece Cayo Guam, en Moa, casi arrasada por fuertes
inundaciones que dañaron sensiblemente, además, el camino de acceso y
la minihidroeléctrica que la sostenían con energía.
RENACER Y COMODIDADES
Más, el campismo en Holguín no iba a desaparecer. Muy por el
contrario. Un ejemplo es precisamente La Silla de Gibara. Ya para
1996, nuevos conceptos acunaban en la gestión de la empresa provincial
de Campismo Popular. Así, esta forma recreativa sana entró en una
dimensión más atractiva y sosegada.
El
parque de diversiones siempre concurrido.
De ello dio fe Mirlenis Fernández, quien visita por cuarta vez la
instalación en compañía de su familia (esposo, hijas, yernos,
sobrinos), al calificar a la "Silla... " de muy acogedora, sitio ideal
para el descanso y el disfrute en pleno contacto con la naturaleza,
con abundantes opciones de variado contenido y para numerosos gustos.
Mientras el pequeño Miquiel Amauris Rivas, de nueve años, expresa
que "es muy bonita y tiene muchas opciones para recrearse."
La Silla de Gibara es insignia del campismo en el territorio. Las
cabañas eran rústicas; ya no lo son, cuando hoy posee 42, y el nivel
de confort ha ido en incremento vertiginoso, junto con las propuestas
de esparcimiento y servicios.
El disfrute de aire acondicionado y ventiladores y de camas con
colchones de espuma elevan el confort de los visitantes.
Estas y otras facilidades, ni siquiera soñadas en los días
fundacionales, como disponer de un Centro de Información Cultural,
sala de televisión y vídeo y restaurante hacen que esta instalación no
tenga nada que envidiar a otras de renombre en el país.
En el presente se han incrementado ofertas muy interesantes, como
un sendero ecológico-interpretativo de montaña, un área de práctica
para el tiro con arco, bolera, el picadero para la monta de caballos y
la piscina que resulta uno de sus grandes atractivos. La labor de
educación y protección del medio ambiente es encomiable en su entorno.
NO SOLO EN LA SILLA
Procesos similares de enriquecimiento cuantitativo y cualitativo
han ocurrido también en Puerto Rico Libre y Río Cabonico, tal vez no
con la celeridad y magnitud deseada por los más de 270 trabajadores de
la empresa, pero que permiten ahora contar con otras 73 cabañas.
Las
cabañas brindan un elevado confort al visitante. De modo que hoy existen 320 capacidades de alojamiento disponibles
por rotación, distribuidas a la UJC, FEU, FEEM, OPJM, organizaciones
de masas y asociaciones como ACLIFIM o ANSOC, entre otras, que
hicieron realidad el paso de 14 148 campistas-días este verano feliz
recién concluido. |