MANAGUA, (PL) El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, recorrió hoy
las comunidades devastadas por el huracán Félix, que a su paso por la
Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) provocó al menos cuatro
muertos y dejó más de 35 mil damnificados.
Ortega declaró ayer a la RAAN en estado de desastre, tras escuchar
una evaluación preliminar de los daños, cuya magnitud será realmente
conocida con la visita in situ a los lugares afectados.
Félix impactó ayer el extremo noreste del país centroamericano con
vientos superiores a los 260 kilómetros por hora, que lo convirtieron
en un huracán de categoría máxima en la escala Saffir-Simpson de
cinco.
En la ciudad de Puerto Cabezas, 536 kilómetros al noreste de
Managua, el 90 por ciento de las casas perdieron el techo, mientras
que en toda la RAAN se reportan más de cinco mil viviendas destruidas.
Durante su recorrido por la zona fronteriza con Honduras, el
mandatario podría reunirse con su homólogo del país vecino, Manuel
Zelaya, cuyo territorio estaría siendo afectado este miércoles por
Félix, ahora degradado a tormenta tropical.
El debilitamiento del meteoro, sin embargo, no conjuró el peligro,
pues las lluvias intermitentes que desde hace varias horas se abaten
sobre la zona norte de Nicaragua amenazan con provocar inundaciones y
deslizamientos de tierra.