El Fondo Cultural de la Alternativa Bolivariana para las Américas
(ALBA) es hoy un instrumento para la necesaria unidad de los pueblos
de la región, afirmó el ministro de Cultura de Venezuela, Francisco
Sesto.
Con una dimensión continental de la cultura, Sesto ponderó la
trascendencia de esa entidad fundada el 3 de febrero de 2006 por los
presidentes de Cuba y Venezuela, Fidel Castro y Hugo Chávez,
respectivamente.
En declaraciones a Prensa Latina el Ministro comentó la
materialización de producciones editoriales, cinematográficas y
discográficas entre ambas naciones, así como la creación de las Casas
del ALBA.
Indicó que esos centros son creados de forma inmediata como una red
al servicio del trabajo cultural en Venezuela, Bolivia, Nicaragua,
Haití y Cuba con la infraestructura necesaria para que antes de un año
comiencen a funcionar.
Sesto adelantó que esas casas de promoción cultural pretenden
extenderse al resto de los países del continente, que se incorporen al
ALBA, siempre con el concurso y la aceptación de los respectivos
gobiernos y pueblos.
Estas casas tienen como objetivo integrar a todos los
intelectuales, artistas y movimientos culturales y creadores de
América Latina y el Caribe en una labor conjunta para la unidad de los
pueblos, reiteró.
Recordó que esa iniciativa tiene como antecedente la fructífera
labor de Cuba con la reconocida Casa de las Américas, al tiempo que
insistió en la coincidencia de voluntades populares y gubernamentales
para transitar con optimismo hacia la integración.
Sesto y su homológo cubano, Abel Prieto, convocaron recientemente a
los Premios ALBA, que reconocerán a creadores vivos consagrados de
manera sostenida a engrandecer el patrimonio artístico y literario de
la región.
Al respecto, consideró que esos lauros serán también un homenaje a
los intelectuales que no han estado a la luz de los grandes
reflectores que mueven los sistemas de crear opinión.
Estos serán, apuntó, los primeros de una gama de premios para
agasajar a todas las manifestaciones y propuestas culturales, pues la
pretensión es crear un sistema de reconocimiento alternativo a los
grandes mercados que desvirtuan la verdadera cultura.