Al menos 13 personas murieron y
otras 25 resultaron heridas cuando una bomba estalló cerca de varios
autobuses en un barrio del este de Bagdad, informaron fuentes
policiales.
Entretanto, el mando estadounidense confirmó la muerte de ocho
soldados en las últimas 24 horas en varias acciones contra la
resistencia.
Con estas muertes suman 10 los soldados de Estados Unidos caídos en
Iraq en los primeros días del actual mes, al reportarse otros dos
decesos los días 1 y 2 de septiembre, según fuentes del Pentágono.
Desde el inicio de la invasión y posterior ocupación del país árabe
en marzo de 2003, tres mil 752 militares fueron abatidos y más de 27
mil sufrieron heridas, señalan estadísticas oficiales.
Por otro lado, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, visitó
por sorpresa la ciudad santa de Nayaf para entrevistarse con el máximo
líder religioso chiíta, ayatolá Mohamed Alí Sistani, bajo un fuerte
despliegue de seguridad, señaló la televisora Al Iraqiya.
El jefe de gobierno descartó cualquier intento de relacionar su
viaje con la también sorpresiva visita que hiciera este lunes a Iraq
el presidente estadounidense, George W, Bush.
"La visita de Bush no tiene nada que ver con la mía", enfatizó al
Maliki.
Sistani, por su parte, reiteró su apoyo al gabinete y el respaldo a
las medidas de control adoptadas para intentar aplacar la violencia e
inseguridad que prevalecen en el estado árabe, indicó la agencia Aswat
al Iraq.
Washington, en tanto, divulgó que posee un plan de emergencia para
un posible envío de tropas a la ciudad sureña de Basora, si, en
definitiva, los soldados británicos se marchan de allí.
El general Raymond Odierno dijo al diario londinense The Times, que
el Reino Unido tiene aún misiones en Iraq, pero si retira a sus cinco
mil soldados, Estados Unidos eventualmente podría suplirlos en la
región meridional.