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Buscadores de oro
RONALD SUÁREZ RIVAS Y ALBERTO BORREGO ÁVILA (FOTOS), ENVIADOS
ESPECIALES
BOLíVAR.— Venezuela se apresta a dar también la batalla por sus
recursos minerales, tras completar el proceso de nacionalización de
los hidrocarburos, y para ello debe enfrentar las lacras que han
marcado la explotación minera, en especial la fiebre contagiosa del
oro, que continúa arrastrando a miles de personas hasta los
yacimientos del estado de Bolívar, en el sureste del país.
En
el campamento Las Claritas, la explotación de aluviones auríferos data
de un siglo, pero los mayores yacimientos están bajo tierra.
Se estima que más de 10 000 hombres se dedican hoy a esa actividad,
en las duras condiciones que impone la competencia por extraer las
riquezas del suelo sin los medios apropiados, y el desdén por la vida
humana de quienes han controlado ese negocio.
Juan Rivera, uno de esos buscadores, argumenta que tampoco abundan
las opciones en esta zona intrincada y empobrecida, donde se dice que
la minería es genética, pues se transmite de una generación a otra.
A sus 60 años y luego de haber enfermado 34 veces de paludismo,
comenta que "quienes estamos acá no pudimos estudiar ni sabemos hacer
otra cosa".
"El oro que da la mina se lo lleva el diablo", agrega Carlos
García, quien ha pasado más de la mitad de su vida bajo la tierra. "He
estado en sitios donde todo el tiempo hay muertos y derrumbes".
De lo que produce, más del 80% se le escapa entre el dueño del
molino, el alquiler de los instrumentos de trabajo y los explosivos.
ALIANZA MINERA
El drama de los mineros artesanales es solo una cara del problema.
Durante siglos se pensó que en algún lugar del estado de Bolívar se
hallaba El Dorado, una ciudad cubierta de oro según la leyenda.
Esa suposición originó miles de expediciones, y atrajo a
transnacionales que dominaron hasta hoy la extracción del metal, sin
que el Estado venezolano tuviera un control preciso de sus
operaciones.
Avilio Lavarca, presidente del Instituto Nacional de Geología y
Minería del país sudamericano, explica que el auge de la industria
petrolera concentró los estudios en esa rama, y motivó que se dejaran
de investigar los demás recursos.
En Bolívar, con casi tres veces la extensión de Cuba, solo se ha
explorado el 9,5% del territorio. Se presume que existen aquí
importantes yacimientos de oro, diamantes, cobre, bauxita, pero se
precisa investigar su ubicación y potencial. Por ello, y a fin de
revertir la situación, los gobiernos de Cuba y Venezuela han incluido
el tema de la geología y la minería dentro del convenio de cooperación
bilateral.
Los 10 proyectos iniciales —la mitad en Bolívar— abarcan desde el
reconocimiento y la exploración de yacimientos, hasta la modernización
de laboratorios.
"Estamos haciendo un estudio conjunto, que le permita al país
cuantificar sus recursos y poder desarrollar iniciativas que
garanticen empleo y humanicen las condiciones de los mineros", explica
Martín Sánchez, al frente de la Misión Geominera cubana.
BUSCADORES DE ORO
En Las Claritas, Hoja de Lata y Supamo Parapapoy ya se iniciaron
esas labores. Entre un lugar y otro hay marcadas diferencias. En Las
Claritas, hace más de un siglo que se extrae oro a cielo abierto,
mientras que en Hoja de Lata, el mineral fue descubierto bajo la
tierra 10 años atrás.
Especialistas
venezolanos y cubanos comparten el trabajo y viven como una familia.
Pero en todos, la situación de abandono ha hecho que junto a las
investigaciones geológicas, haya sido preciso desarrollar la
capacitación de los mineros, y hasta enseñar a leer y escribir a
decenas de niños que han nacido en los campamentos y no asisten a la
escuela. "Les damos lecciones sobre las medidas de seguridad que deben
aplicar y cómo aprovechar mejor la veta", precisa el ingeniero
Reinaldo Barbón.
En Las Claritas, al otro extremo del municipio Sifontes, al pie de
la Gran Sabana, se llevan a cabo labores similares. Jesús Hernández,
topógrafo, señala que generalmente el trazado de las picas se realiza
en plena selva, donde deben extremarse las precauciones para evitar la
mordedura de una culebra.
El estudio se completa en el laboratorio de Ciudad Bolívar,
modernizado en el marco de la cooperación, a fin de dar respuesta a
los proyectos. Después de casi terminado el reconocimiento geológico y
con la investigación geofísica en un 80%, cada vez son mayores los
indicios de nuevos yacimientos.
No obstante, Martín Sánchez expresa que tan significativo como el
hallazgo de minerales, resulta poder llegar a este conocimiento sin
acudir a empresas extranjeras, que no siempre transmiten toda la
realidad. "Al emprender estos estudios, Venezuela alcanzará el control
real de sus recursos naturales. Es una forma de rescatar su
soberanía", concluyó. |