Bush viajó junto a una delegación de 700 miembros, que incluye a
funcionarios de la administración, agentes del Servicio Secreto,
guardaespaldas, amigos cercanos y periodistas.
Bajo la mirada de las fuerzas de seguridad, los manifestantes
reunidos en las cercanías de la Estación Central coreaban consignas
como "Bush vete a casa".
El portavoz de la Coalición Paremos a Bush, Alex Bainbridge, señaló
que la amplia movilización de uniformados resulta una estrategia de
intimidación para que las personas no participen en las demostraciones
de rechazo.
Durante esta jornada, los agentes del orden arrestaron a un grupo
de ecologistas de la organización Jóvenes contra el Cambio Climático
que se encadenaron por el cuello a un carguero de carbón en el puerto
de Newcastle.
En Sydney, capital del estado de Nueva Gales del Sur, la policía
contará los próximos 15 días con poderes especiales para detener a
cualquier ciudadano, impedir a los turistas tomar fotos y prohibir el
paso a sujetos que consideren sospechosos.