BRASILIA.— Un
total de 694 futbolistas brasileños abandonaron los clubes de su
país en la "ventana" de transferencias correspondiente al periodo
veraniego de las ligas europeas, que se abrió en junio pasado y ya
terminó, informó la agencia Lancepress.
En este tiempo, los mejores clubes brasileños han sufrido la
sangría de sus principales jugadores, a los que no han podido
retener.
Uno de los equipos que más sufrió la "voracidad" de los europeos
fue el Gremio. El equipo de Porto Alegre vendió a su estrella Lucas
al Liverpool inglés y dejó escapar además al portero Cassio, al PSV
Heindoveen holandés; al lateral Lucio, al Hertha Berlín; y al
delantero Carlos Eduardo, al también alemán Hoffenhein.
Ante tal éxodo de jugadores, el presidente brasileño, Luiz Inácio
Lula da Silva, ya ha anunciado su intención de modificar la llamada
"ley Pelé", que rige el deporte en Brasil, para dificultar el éxodo
temprano de jóvenes jugadores, que vacía de calidad la liga
brasileña, a cambio de un precio normalmente demasiado bajo.