Centro recreativo por iniciativa popular

Texto y foto: JOSÉA. FULGUEIRAS

CIFUENTES.— Las niñas de la foto, sentadas en el borde de la acogedora piscina, le dan un toque distintivo a este paraje modificado por iniciativa de los trabajadores del poblado de Unidad Proletaria, ubicado en este municipio.

Ellos, con medios propios, construyeron y engalanaron, un centro recreativo para disfrutar sus vacaciones en este verano.

La alberca fue creada a partir de lo que fuera un vertedero, destinado a enfriar las aguas utilizadas en el proceso de producción del desactivado central azucarero Unidad Proletaria.

Las labores inversionistas se iniciaron hace cerca de dos años en un área aledaña a la piscina, convertida ahora en un ranchón, provisto de mesas y taburetes tradicionales para la oferta de comestibles y bebidas.

La instalación cuenta, además, con un área para diversos juegos de campo y de mesa, y una fuente luminosa diseñada con buen gusto y originalidad.

Benedicto Rodríguez, técnico en construcción civil, dijo a Granma que tras el cambio de ingenio productor de azúcar a granja agroindustrial, se tomó la iniciativa —-a partir de estudios realizados—, de crear esta piscina fraccionada, de acuerdo con la mayor y menor profundidad, para el baño de adultos y niños.

La labor fue constante, con la colaboración voluntaria de trabajadores y vecinos de la comarca, liderados por el especialista de la construcción.

En este verano se han beneficiado con la hermosa instalación, miles de personas procedentes de los poblados de Unidad Proletaria, El Vaquerito, San Diego de Valle y otros Consejos Populares del municipio.

La entrada al recinto, a un costo de tres pesos en moneda nacional por persona, es de martes a viernes a partir de las 2 de la tarde y desde por la mañana el sábado y el domingo.

Omar González fue uno de los hombres que aportó muchas horas de sudor en la cimentación de este espacio: "Ahora estoy aquí con mi familia disfrutando de la obra que ayudé a construir y me siento satisfecho y feliz, pues anteriormente no existía por toda esta zona ningún sitio de distracción", apunta.

En la medida en que el enfriadero se iba transformando en una piscina, se sumaban más vecinos a las tareas constructivas. Los más incrédulos se iban incorporando paulatinamente al ver que el sueño se iba convirtiendo en realidad, recuerda.

 

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