Granma, que te quiero verde

Esta provincia impulsa un amplio programa para incrementar su patrimonio forestal

SARA SARIOL SOSA

Quienes recorren vías y montañas de la provincia de Granma y ven el verdor atrayente del entorno, no imaginan que esa floresta solo cubre el 19,5% de la superficie local, índice ubicado entre la séptima y octava posiciones, con respecto al de otros territorios cubanos.

Las fincas forestales integrales se distinguen por la boscosidad.

Sin embargo, el ingeniero Antonio González Osorio, jefe del Servicio Forestal Estatal de Granma, considera que el patrimonio forestal nunca estuvo tan nutrido en los últimos años. En el 2006, esta provincia emprendió un amplio programa de plantaciones para cubrir el 22% del fondo territorial con recursos boscosos hasta el 2015.

INTERIORIDADES

La actual provincia de Granma, como otros sitios cubanos, arrastra las consecuencias de la falta de planes para cuidar y enriquecer la naturaleza antes del triunfo revolucionario. Posterior a ese momento hubo etapas en que no existió el debido equilibrio entre el impulso a grandes planes agropecuarios y la actividad forestal, unido a periodos de uso indiscriminado de los bosques, perjuicios por variaciones del clima y otras causas que promovieron la depresión forestal en muchas áreas.

Para la creación de artículos de bambú es necesario aumentar las áreas de este arbusto leñoso.

Aunque en los últimos años se han acometido acciones para contrarrestar los daños del entorno, el programa presente alcanza mayor dimensión. Están, entre sus objetivos específicos, desarrollar una fuerte base genética forestal, establecer la producción sostenida de semillas para fomentar plantaciones de óptima calidad, manejar con equilibrio y racionalidad los recursos forestales y de la fauna silvestre a partir de la aplicación rigurosa de proyectos de ordenamiento y planes de manejo.

Todo lo anterior contribuirá a que, en una década, se logren cerca de 47 000 nuevas hectáreas de plantaciones (21 959 con fines protectores y el resto con interés productivo), elevar la producción de madera aserrada a 10 000 metros cúbicos anuales, reforestar más de 1 400 hectáreas de fajas hidrorreguladoras de embalses y cauces fluviales, fomentar la producción de frutales y aprovechar al máximo las áreas forestales para asegurar más alimentos, medicamentos y materias primas para la población y la industria.

Antonio González destacó las acciones educativas, incluida la creación de más de 30 círculos de interés.

ANTICIPOS Y APUESTAS

Según Antonio González, la mayor parte del patrimonio forestal granmense beneficia las zonas montañosas, las cuales en conjunto registran un índice de boscosidad promedio superior al 30%.

Las áreas del llano, por acoger mayores planes agropecuarios e industriales, entre otras razones, tienen hoy menos cubierta boscosa, y hacia estas se dirigen las principales acciones de reforestación. De las cerca de 47 000 hectáreas a plantar por la provincia hasta el 2015, unas 16 000, por ejemplo, beneficiarán a los municipios de la Cuenca del río Cauto.

Otros planes específicos mejorarán la vertiente sur de Pilón y una parte de la montaña requerida de más densidad de árboles, con lo cual están responsabilizados diversos organismos, tal es el caso de entidades forestales, agropecuarias, del sector cooperativo y campesino y del Ministerio del Azúcar, por citar algunas.

Granma desde el pasado año cubrió de nuevas plantas más de 5 000 hectáreas y logró en ese quehacer alrededor de un 86% de supervivencia. Se concluyeron las fajas protectoras de siete presas y las restantes tres llegarán a término antes del cierre de diciembre próximo.

Valioso es el aporte de las fincas forestales integrales, que se establecen en áreas con facilidad de vías de acceso para garantizar al finquero y su familia, una vivienda, agua potable, electricidad, módulo pecuario, pequeña huerta para el autoabastecimiento y otras facilidades para que esos trabajadores puedan ocuparse por entero del cuidado y la reforestación del perímetro asignado.

Salvador Montenegro, de la finca El Níspero, en Guisa, elogia la iniciativa. En su pedazo, en seis años, plantó 19 hectáreas de baría, soplillo, cedro, bijáguara, caoba hondureña y otras especies. "Tenemos —asegura— una responsabilidad muy grande con la actividad forestal, y tratamos de cumplirla bien, toda esta área estaba despoblada y ahora se ve el monte tupido, eso implica esfuerzo y dedicación."

Salvador y otros finqueros también tienen la encomienda de contribuir a minimizar los incendios, de los cuales Granma tuvo que lamentar 17 desde el 2006 para acá, con afectación total de 279 hectáreas.

Los forestales de Granma planean llegar a 1 000 fincas con un ritmo anual de 80, resultado alcanzado en el 2006, aunque en este 2007 cerrará con solo 40, por algunos inconvenientes con la construcción de las viviendas, ya examinados y en vías de solución.

OTROS INCENTIVOS

Atrasos en el inicio de la campaña de viveros impidieron a la provincia avanzar más este año en la plantación de áreas, mientras la no disponibilidad de algunos recursos como alambre para el cercado atrasó un poco el acondicionamiento de fajas hidrorreguladoras de presas y ríos. Con el examen de los pro y los contra la provincia prepara desde ahora la campaña del 2008, en aras de aprovechar mejor el periodo de lluvia.

El programa en general expone más aciertos que deslices, así como incentivos o retos nuevos, como es lograr cada año más de 30 kilogramos de semillas mejoradas de cedro para producir un millón de posturas de esa especie preciosa.

Tiene el territorio la fortaleza de contar con el único establecimiento del país capaz de lograr ese encargo (gérmenes mejorados). Le asiste también la exclusiva de mantener en activo una planta procesadora a partir del bambú, gramínea leñosa, de rápido crecimiento y de la cual acá se pretenden plantar 2 000 hectáreas más (ya hay 800), para convertirlas luego en muebles y otros acabados de singular belleza.

 

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