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Legisladores demócratas de Estados Unidos celebraron hoy la renuncia
del secretario de Justicia, Alberto Gonzales, tras meses de gestiones
para provocar su dimisión por falta de autoridad.
Los congresistas de la oposición señalaban a Gonzales como una
marioneta del asesor presidencial Karl Rove, de quien —decían— partió
la orden de sustituir a ocho fiscales federales renuentes a colaborar
con los intereses republicanos antes de los últimos comicios.
El Comité Judicial del Senado también criticaba al procurador
general por mentir sobre la instalación de sistemas de escuchas,
montados con su conocimiento, para espiar a ciudadanos norteamericanos
en contra del derecho constitucional a la privacidad.
Harry Reid, senador por Nevada y líder de la mayoría demócrata en
la Cámara alta, advirtió que la dimisión de Gonzales no pone fin a las
pesquisas para esclarecer el escándalo por la purga de procuradores
federales.
Debemos seguir las evidencias hacia donde apunten, indicó Reid,
quien manifestó que el actual fiscal general nunca fue el hombre
indicado para ese trabajo, pues le faltó independencia, buen juicio y
valor para negarse ante las órdenes de Rove.
Por su parte, la senadora por Nueva York y aspirante a la
presidencia, Hillary Clinton, indicó que Gonzales traicionó sus
obligaciones y la confianza de los estadounidenses, por lo cual, su
dimisión debió llegar hace tiempo.
Clinton pidió la designación de un secretario de Justicia que pase
por alto las diferencias entre republicanos y demócratas por el bien
del país, pues el actual demostró lealtad incondicional al presidente
George W. Bush en detrimento de sus obligaciones ante el Congreso.