Contra la impunidad y la corrupción policial en Puerto Rico

Jacobo Morales juega al duro

Pedro de la Hoz
 

El 25 de julio de 1978 dos jóvenes puertorriqueños independentistas, Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví, fueron masacrados en Cerro Maravilla, víctimas de una acción encubierta que implicó al Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos y la Policía local.

Jacobo Morales, como actor, en la filmación de Ángel.

Impactado por aquellos acontecimientos, el director y actor boricua Jacobo Morales comenzó a escribir dos décadas atrás un guión cinematográfico, en colaboración con el crítico Gilberto Concepción Suárez.

Al cabo del tiempo, Morales pudo filmar, y al fin llega a la pantalla, la película Ángel, que aborda desde la ficción aquellos acontecimientos, enlazándolos con la huelga que conmovió a la Universidad de Puerto Rico en 1981.

Aunque el realizador, en entrevista concedida al diario El Nuevo Día, ha insistido en que el filme sea visto como una producción que basa su discurso en el lenguaje del suspenso y la intriga policial, y como una reflexión ética, las expectativas de su exhibición adquieren un marcado cariz político.

En una de las secuencias se llega a mencionar incluso el nombre de Filiberto Ojeda, combatiente independentista ultimado por el FBI el 23 de septiembre del 2005 en un operativo que ni siquiera fue informado a las autoridades coloniales de la isla.

El punto de partida de la narración es la excarcelación de un profesor, protagonizado por el propio Morales, a quien le inventaron un caso, tal como ha venido sucediendo con los patriotas que abogan por la emancipación de Puerto Rico de Estados Unidos.

A los jóvenes asesinados en el Cerro Maravilla los llevó a la muerte un agente policial infiltrado en una organización universitaria independentista, quien los instigó para realizar una supuesta acción contra torres de telecomunicación.

Durante las investigaciones que siguieron el caso se pudo comprobar cómo ese mismo agente encubierto había organizado una provocación contra la casa del político pronorteamericano Luis Muñoz Marín, con el objetivo de desprestigiar al movimiento de liberación.

Elementos de idéntica calaña se inmiscuyeron en los sucesos de septiembre de 1981 en la Universidad de Puerto Rico, cuando los estudiantes fueron a la huelga debido al abrupto incremento del costo de la matrícula.

Esa intervención propició la separación de las aulas de cerca de 4 000 estudiantes y la radicación de falsos expedientes criminales a los líderes universitarios y algunos profesores.

Jacobo Morales (1934) es uno de los cineastas puertorriqueños más reconocidos. En Cuba sus filmes Dios los cría (1980) y Lo que le pasó a Santiago (1989), esta última nominada al Oscar a la mejor película extranjera, gozaron de amplia popularidad.

 

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