Entre
las sorpresas que brindó el Centro Iberoamericano de Cultura, durante
este verano, se destacó la primera presentación en La Habana del coro
Gaztelu Zahar, de Hendaya, País Vasco.
Este coro es una de las agrupaciones de mayor historia dentro de
ese territorio. Según Uriarte Gilbert, uno de sus miembros, "cuenta
con más de 60 años de existencia. Se fundó en 1945 y lo formamos 35
personas".
"Nosotros solemos tener ensayos una vez por semana después del
trabajo de cada uno. Ya hemos cantado en varias partes de Europa. Y en
nuestro país hemos participado en muchos festivales. También nos gusta
festejar las fiestas de fin de año cantando por las calles", indicó.
Gilbert comentó que era la primera visita del coro a Cuba, "una
Isla que se parece mucho al País Vasco porque la gente es muy alegre y
oye mucha música, como allá".
A lo largo del concierto sus integrantes dejaron escuchar cantos
sagrados, polifonías españolas y tonadas folclóricas que dieron
muestras del dominio de la técnica vocal y de profunda sensibilidad,
en la que se perfila el culto al amor, el sentido de pertenencia y el
respeto a su lugar de origen. Al mismo tiempo, tras finalizar una de
las piezas, clamaron por utilizar el arte para construir "la paz y el
diálogo entre las naciones".
Desde la sencillez, la introspección, y las experiencias
individuales y colectivas de cada uno, pusieron especial énfasis en
transmitir el espíritu de su pueblo. Un acercamiento que consiguieron,
tal como quedó demostrado por los cerrados aplausos del público al
concluir el programa, en una jornada que logró fijar la silueta de la
cultura vasca en La Habana.