— El asesor presidencial Karl Rove
engrosa hoy la lista de políticos estadounidenses desacreditados que
prefieren pasar más rato con su familia a continuar en el gobierno,
destaca la publicación digital Democracy Nows.
La renuncia de Rove como subjefe de personal del mandatario George
W. Bush reafirma el declive de la actual administración, que tiene
pocas ideas en el tintero, salvo "blandir la pluma para ejercer el
veto", comenta la periodista Amy Goodman.
En su columna semanal para Democracy Nows, Goodman destaca algunos
de los trucos sucios utilizados por el mentor de Bush para escalar
posiciones en la vida política, el último de ellos, abandonar a su
pupilo antes de su hundimiento final.
La redactora recuerda que en 1970 Rove robó folios con el membrete
oficial de la campaña del demócrata Alan Dixon, y los utilizó para
sabotear al aspirante a congresista mediante invitaciones con promesas
de bebidas y chicas.
En varias oportunidades la circulación de rumores ayudó a la
victoria de los aliados de Rove, como cuando culpó al gobernador
demócrata de Texas de intervenir su oficina con micrófonos en plena
campaña por la reelección.
Fuentes anónimas tildaron de lesbiana a la adversaria de George W.
Bush en las elecciones de Texas en 1994, y acusaron a John McCain de
sufrir trastornos mentales, de tener un hijo ilegítimo y una esposa
drogadicta durante los comicios primarios de 2000, precisa.
Además, prosigue Goodman, el fiscal especial Patrick Fitzgerald
responsabilizó al asesor de filtrar la identidad de la agente secreta
Valerie Plame, para castigar a su esposo por desmentir a la
administración Bush.
Debemos suponer que se retira para escribir libros, pero algunos
analistas especulan sobre sus intenciones de ayudar al ex gobernador
de Florida Jeb Bush a alcanzar la Casa Blanca en 2012, concluye la
columnista.