— El jefe de la zona afectada por
un terremoto, general Otto Guibovich, confirmó hoy en esta ciudad
peruana que gran número de damnificados no pueden recibir aún ayuda en
la emergencia.
En declaraciones a una radioemisora local, el militar precisó que
hasta la fecha las autoridades han habilitado 15 albergues en los que
se alojan 23 mil pobladores —sobre una población de 120 mil— que
perdieron sus casas y que allí reciben alimentos, agua y abrigo.
Consideró significativa la cifra y dijo que va en aumento, frente a
persistentes quejas de pobladores de Pisco que reclaman que la ayuda
sea distribuida en los barrios.
Guibovich argumentó que es imposible esa forma de distribución, por
problemas logísticos, lo cual determina usar el sistema de concentrar
a los damnificados en albergues para allí darles la ayuda.
El problema, señaló, es que mucha gente permanece ante sus casas
destruidas para cuidar los pocos muebles y otros bienes que se han
salvado.
Especialistas en desastres citados por la prensa local señalan que
es más eficiente organizar a la población por cuadras para entregar
víveres a sus representantes.
El general Guibovich aseguró que la situación de Pisco tiende a
estabilizarse, al igual que en Ica y Chincha, las otras ciudades
importantes afectadas, y que ahora su preocupación es llegar a los
pueblos de las serranías aislados por el terremoto de hace una semana.
Entretanto, en Pisco, la más golpeada por el sismo, continúa el
trabajo de remoción de escombros, fase previa a la reconstrucción
prometida por el gobierno, a un costo que el presidente Alan García se
abstuvo de revelar para no asustar a los contribuyentes, según dijo.
El experto en desastres e ingeniería Julio Kuroiwa advirtió que
Pisco debe volver a construirse en otra zona próxima, más alejada del
mar y de suelo más consistente.
El terreno en su actual ubicación es blando y peligroso, lo que
contribuyó a que la ciudad se desplomara casi totalmente y a que en
ella se registraran la mayoría de las más de 500 muertes causadas por
el terremoto.