CIUDAD DE MÉXICO, (SE). — Aunque en Bacalar, municipio de Chetumal,
en el estado de Quintana Roo, las cifras presentadas por funcionarios
hicieron que el presidente Felipe Calderón exclamara un ''gracias a
Dios'', lo cierto es que en esa región mexicana, por donde tocó
tierra, con categoría cinco, el poderoso huracán Dean, muestra un
panorama desolador.
El gobernador Felix González Cantó resumió: ''Nadie tuvo un solo
rasguño''. Sin embargo, Bacalar, una de las comunidades más afectadas
por el meteoro, revela que si bien no hubo muertos, sus habitantes son
ahora más pobres.
El periódico La Jornada reseña que muchos perdieron todo, hasta el
empleo, según constató el Presidente al recorrer el poblado y un
albergue instalado en un plantel del Colegio de Bachilleres.
En la zona se aprecian sembradíos anegados, palmeras dobladas y
postes de electricidad retorcidos.
Destaca el rotativo que los informes al Presidente no reflejaban
las historias de familias que apenas contaban con lo indispensable y
lo perdieron. En las calles había postes derribados, árboles
arrancados, anuncios desmantelados, casas desechas.
La presidenta municipal de Chetumal, la priísta Amalia Castilla,
dijo al Presidente que había muchas casas inundadas y la zona cañera
quedó arruinada, por lo que urge un programa de empleo temporal.
Ante tal petición, Calderón, quien recorrió las zonas afectadas,
respondió que habrá fondos de inmediato.