Después
del concierto que ofreció en la sala teatro del Museo Nacional de
Bellas Artes, nada debe impedir el acceso de Vionaika Martínez a los
primeros planos en la interpretación de la canción cubana. Posee un
encanto vocal indudable, hermoso timbre, y recorre las diversas
alturas de la emisión con soltura y propiedad.
Habría
que difundir como se merece su primer disco como solista:
Vionaika (Sello Unicornio) con el cual obtuvo el Premio
Cubadisco 2007 y cuya presentación centró el concierto.
Desde Salen de mi canciones, de Rolando Berrío y
Bolerito (nada diminutivo pues es un número tremendo), de Lázaro
García, con los que abrió, hasta el cierre con el original y
pletórico de cubanía Cinematógrafo, de Diego Gutiérrez y
Más que nada, de Jorge Bell, Vionaika convenció al público más
exigente.
Villaclareña de nacimiento, ella es una de nuestras cantantes más
importantes surgidas en la última década. Comenzó a llamar la
atención como integrante del recordado dúo Evocación y su manera de
abordar la trova primigenia, lo que aquí validó con su
interpretación de Ella y yo, de Oscar Hernández y Guarina,
de Sindo Garay.
En el concierto combinó otros aires como Trovador, de Tom
Jobim, Es caprichoso el azar y Mediterráneo, de Joan
Manuel Serrat y My Funny Valentine, de L. Hart y R. Rodgers
(en la que la respaldó el trío Raptus, para lograr la atmósfera que
requiere la obra) y abrió espacio a otros de sus contemporáneos:
Alain Garrido, Rubén Aguiar y Leonardo García.
A estos y otros logros ayudó el respaldo del juvenil y excelente
grupo de Vionaika, así como de músicos invitados del nivel del
pianista Pucho López y el contrabajista Lázaro Rivero (El Fino),
arreglistas de la mayoría de los números y productores del proyecto
discográfico; el baterista Ramsés Rodríguez, el percusionista Ya-roldy
Abreu y el dúo vocal Pa-labras, cuyo acierto merece un mayor
destaque.