El 89 por ciento de las fajas hidrorreguladoras de la provincia de
Camagüey, tienen algún tipo de foresta, lo cual contribuye a prolongar
la vida útil de estas fuentes de agua.
De acuerdo con una información del Servicio Estatal Forestal, la
superficie que bordea grandes embalses, otros más pequeños, ríos y
arroyos asciende a poco más de ocho mil hectáreas, de las cuales siete
mil 170 cuentan con vegetación.
Una parte de los terrenos cubiertos poseen marabú, una planta muy
dañina en campos de interés comercial, pero que en estos sitios
resulta beneficiosa por lo compacto de sus bosques.
La foresta en las fajas hidrorreguladoras impide que las partículas
de suelo erosionado por las lluvias o la irrigación lleguen al lecho
de las fuentes hídricas, acelerando su deterioro.
También porque le brindan solidez a las orillas y evitan los
deslaves.
En Camagüey existen 52 grandes presas, más de 120 micro presas
utilizadas mayormente por la ganadería y numerosos ríos y arroyos de
corriente estable.
La situación más difícil se encuentra en los pequeños embalses,
construidos muchos en la segunda mitad de los años 80 de la pasada
centuria ante el desarrollo de la explotación vacuna.
El programa de reforestación de las fajas prevé fomentar este año
unas 450 hectáreas y 280 en el 2008.