
Primeros pasos en la vida laboral
LOURDES PÉREZ NAVARRO
lourdes.p@granma.cip.cu
Cada año por esta fecha miles de jóvenes recién egresados de las
enseñanzas superior y técnica profesional, comienzan a dar sus
primeros pasos en la vida laboral.
Sus inquietudes rondan entonces alrededor de tres temas: el
servicio social, el adiestramiento laboral y la atención y preparación
que recibirán de las administraciones de los centros de trabajo donde
han sido ubicados.
En Cuba, a diferencia de otros países, afirma Mario Miranda
Márquez, director de Formación y Desarrollo del Ministerio de Trabajo
y Seguridad Social (MTSS), el Estado garantiza a cada graduado una
ubicación laboral o la continuidad de estudios, lo cual forma parte de
nuestra política de empleo.
Posteriormente, agrega, le brinda una atención especial a la
integración de estos jóvenes al colectivo de trabajo, teniendo en
cuenta que esta constituye una etapa importante de sus vidas, pero en
este sentido subsisten insatisfacciones en no pocas entidades
laborales.
En opinión del funcionario, a pesar de existir legislaciones que
trazan los lineamientos a seguir en relación con estas temáticas, aún
se dan casos de jóvenes que no se presentan o abandonan sus
ubicaciones laborales y de recién graduados sin tutores asignados ni
plan de entrenamiento.
Tales problemas, subraya, requieren de un fuerte trabajo por parte
de los organismos y las entidades laborales hasta lograr
solucionarlos. Estos deben garantizar la orientación necesaria de los
nuevos técnicos y profesionales, responsables de dar continuidad al
desarrollo económico y social del país.
El
servicio social es un deber, no una opción
El servicio social, explica Miranda, consiste en el deber elemental
que tienen quienes alcanzan los conocimientos en los niveles de
educación superior y técnica profesional, de poner estos al servicio
de la sociedad que contribuyó a su formación, y hacerlo de acuerdo con
los planes y prioridades de desarrollo que tenga el país.
Precisa el funcionario que el servicio social se presta en el lugar
al que es asignado el egresado, quien solo puede estar en el centro de
trabajo donde conste en el expediente laboral su boleta de asignación,
emitida por el MTSS. A partir de este año, ese documento que permite
al recién graduado establecer el vínculo laboral, viene foliado y
elaborado en papel de seguridad.
En ocasiones, dice Miranda, acuden los padres u otros familiares
del joven y piden que este sea ubicado en la entidad laboral deseada
por ellos, y no donde son más útiles y necesarios.
En relación con este punto, el funcionario subraya el importante
papel de la familia en lograr que el recién graduado asuma el servicio
social como la continuidad de su preparación profesional y como un
paso esencial en su formación como trabajador y en el cumplimiento de
su deber con la sociedad.
Solo se realizarán cambios de la ubicación dada en casos
excepcionales, siempre a solicitud del organismo al cual pertenece la
entidad laboral a la que se le envía el graduado.
Es importante recordar, subraya, la justeza de exigir el
cumplimiento del deber social. A quienes se nieguen a ello, sin causas
debidamente justificadas, les serán inhabilitados sus títulos por el
plazo que establece la Ley.
Durante la prestación del servicio social los graduados tendrán
todos los derechos y deberes correspondientes a su condición de
trabajadores; entre ellos: vacaciones, medios de protección, sistema
de estimulación en correspondencia con sus ingresos y cumplimiento de
la disciplina laboral.
Dentro de este periodo se lleva a cabo el adiestramiento laboral,
pero no obligatoriamente tiene la misma duración. Sobre este tema, y
acerca de la responsabilidad de las administraciones en la atención y
preparación de los recién egresados, hablaremos en la próxima sección. |