.—
El presidente estadounidense, George W. Bush, defendió hoy la
permanencia del primer ministro iraquí Nuri al Maliki al frente del
gobierno y dijo que son los ciudadanos de ese país los que deben
decidir su partida.
La decisión de reemplazarlo corresponde a los ciudadanos iraquíes y
no a los políticos estadounidenses, agregó el mandatario.
La víspera, el presidente del Comité de las Fuerzas Armadas del
Senado, el demócrata Carl Levin, se pronunció por la destitución del
jefe de gobierno del estado árabe.
Con el apoyo del influyente senador republicano John Warner, el
parlamentario declaró que era hora de tener en Iraq un gobierno más
amplio y menos sectario.
Bush, quien culmina este martes su participación en la cumbre de la
Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (ASPAN),
aclaró que tenía cierta frustración con los dirigentes políticos
iraquíes.
El Congreso estadounidense está molesto porque el gobierno iraquí
no cumple con las exigencias planteadas para continuar el
financiamiento de la guerra.
El tema volverá al Capitolio en septiembre, cuando el poder
ejecutivo presente un informe sobre la marcha de su estrategia de
desplegar más tropas en la nación del Golfo Pérsico.