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El jefe del Estado Mayor del Ejército de Rusia, Yuri Baluyevski,
afirmó hoy que constituye un gran error la decisión del gobierno checo
de emplazar en su territorio un radar del sistema de defensa antimisil
de Estados Unidos.
Moscú rechaza los planes del Pentágono de ubicar 10 cohetes
interceptores en Polonia y un radar en República Checa, por
considerarlo una amenaza a la seguridad de las fronteras rusas.
Baluyevski negó que Rusia pretenda con sus consultas multilaterales
sobre el controvertido tema inmiscuirse en las conversaciones que
sostiene la Casa Blanca con ambos gobiernos europeos.
Tales precisiones fueron realizadas durante un encuentro en Moscú
de jerarcas militares rusos con el primer viceministro de Defensa
checo, Martin Bartak.
Dijo sin rodeos que determinados líderes en Occidente expresan
abiertamente su preocupación ante las discusiones y consultas
convocadas por Rusia con quienes no le resulta indiferente la
situación en Europa y del mundo.
Nos preguntan incluso, subrayó, del porqué esas pláticas si ya se
adoptó una decisión sobre el despliegue de la tercera región del
escudo antimisil norteamericano en Europa.
Lamentó al mismo tiempo que el análisis bilateral sostenido hace
cuatro meses con la cúpula checa no haya provocado cambios en una
decisión, a la cual calificó de política y militar.
El presidente Vladimir Putin aseguró tras un encuentro con su
colega checo que para Rusia la ubicación de elementos del sistema
antimisil norteamericano en Europa es equivalente al emplazamiento de
los cohetes Pershing en los tiempos de la guerra fría.
Llama la atención además que por primera vez en el continente
aparecen componentes del complejo nuclear estratégico estadounidense y
por tanto la amenaza es absolutamente igual, sentenció el mandatario.
Expertos militares consideran que el proyectado escudo controlará
el territorio ruso hasta los Urales, lo cual incrementa el peligro de
daños mutuos y de destrucción. Rusia anunció en ese sentido que
adaptará medidas recíprocas.