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Con fuerza brutal azotó hoy el huracán Dean zonas del estado mexicano
de Quintana Roo, sobre todo su cabecera Chetumal, en la península de
Yucatán.
El ojo de este fenómeno de categoría cinco en la escala Saffir
Simpson, la máxima, penetró sobre las 04:00 hora local de este martes
a la altura de Puerto Bravo, a unos 65 kilómetros al este noreste de
Chetumal y de la frontera con Belice.
De tal manera prosigue su trayectoria al oeste, algo desviada ahora
hacia el sur, para afectar las ruinas históricas y las instalaciones
petroleras de esa área mexicana.
Árboles arrancados de raíz, objetos pesados al aire cual hojas de
papel, la energía eléctrica interrumpida en ciertas localidades, por
efecto de vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora, pero con poca
lluvia, fueron los primeros destrozos observados.
La velocidad de su traslación, unos 32 kilómetros por hora, hace
prever que en la tarde de hoy el vórtice toque la bahía de Campeche,
en el estado homónimo, y se adentre en el Golfo de México, según el
Servicio Nacional Meteorológico.
Allí se encuentran las plataformas de Petróleos Mexicanos que
producen el mayor porcentaje de crudo del país, cuyos miles de
trabajadores fueron evacuados previamente tras asegurar las
instalaciones para sufrir el menor daño posible.
Con 37 kilómetros de diámetro, el ojo del huracán abarca varias
comunidades yucatecas como Ursulo Galván, El Cocal, Ramonal, Margarita
Maza de Juárez, Divorciados, Laguna Guerrero, Luís Echeverría y
Bacalar, las más afectadas.
La furia más fuerte de Dean se siente en la parte norte del
municipio de Otón P. Blanco, dijeron las autoridades, quienes
confirmaron la evacuación a tiempo de sus pobladores.