LIMA,
19 de agosto.— La situación de caos e inseguridad en la región sureña
de Ica, afectada por un terremoto, evidencia, según diversas críticas,
la precariedad del Estado peruano, bajo la política neoliberal
iniciada en la década pasada, reportó PL.
Las reflexiones se suman al señalamiento de eventuales
responsabilidades directas que se imputan al gobierno en la falta de
eficiencia ante la catástrofe, sobre todo en la distribución de
alimentos y agua para los sobrevivientes.
Las carencias se expresaron en la falta de medios y reservas para
una pronta asistencia a los damnificados, así como en la ausencia de
controles efectivos que garanticen las comunicaciones —la telefonía se
cortó totalmente— o impidan la especulación en los servicios públicos.
El comentarista Raúl Winer señala que la situación ha rebasado la
capacidad del Estado para organizar un sistema de asistencia y apoyo a
los damnificados, pese a que la zona afectada se encuentra en Ica, a
solo 300 kilómetros de aquí y cuenta con un aeropuerto y un puerto.
El veterano periodista César Lévano, director del diario opositor
La Primera, señala que los damnificados del sismo sufren una segunda
tragedia: "el caos, la desorganización, la inexistencia de reservas
alimentarias, la endeblez de un Estado cada vez más alejado de sus
deberes", apunta.