Revolución Energética

Avances en las redes y mucho por hacer

Eliminar las zonas de bajo voltaje, asunto de alta prioridad

María Julia Mayoral
ma.julia@granma.cip.cu

Luego de un año y medio de intensa faena, la rehabilitación de las redes eléctricas en Cuba, como parte de la Revolución Energética, tiene a su favor la realización de más de 315 600 trabajos para mejorar progresivamente el servicio; pero lo que queda por hacer es un mundo de cosas.

Foto: Raúl LópezYa han sido colocados más de 102 500 nuevos postes.

Pese al avance (48% del plan), aún resulta muy prematuro apreciar el impacto global de las ejecuciones en la calidad del servicio, la reducción de las pérdidas eléctricas y de los costos financieros por la vía de la eficiencia energética, considera Antonio Pía, director de Redes de Distribución de la Unión Eléctrica (UNE).

Nacionalmente, el número de interrupciones por deficiencias en las redes continúa elevado. El 91,4% de las fallas tiene lugar en los circuitos secundarios y en los cables de alimentación a las viviendas (acometidas). Ello explica por qué en estos momentos buena parte la faena se concentra en solucionar esos problemas.

Por el momento solo puede afirmarse que en las localidades donde concluyeron los trabajos, las interrupciones disminuyeron un 80%. Dentro de esas demarcaciones figuran más de 10 200 zonas en las que eliminaron los lesivos efectos del bajo voltaje.

ALCANCE INÉDITO

Las inversiones en curso, respaldadas por un millonario presupuesto en moneda nacional y en divisas, constituyen condición sine qua non para lograr la transformación que necesita el Sistema Electroenergético Nacional, cuyo deterioro e ineficiencia llegaron a puntos extremos hace apenas cuatro años.

Ninguna de las tareas en la restauración de las redes resulta de fácil conclusión. Habrá que cambiarles las acometidas (cables de entrada de corriente) a más de 2,3 millones de viviendas, realizar labores constructivas para aumentar capacidades en 635 subestaciones eléctricas y reponer decenas de miles de kilómetros de conductores en redes de distribución.

El programa prevé también la división de 38 000 circuitos secundarios, sustituir aproximadamente 23 000 transformadores por otros de superior capacidad, colocar más de 198 400 postes, pues los actuales están en mal estado; instalar unos 3,2 millones de breakers y cerca de 1,4 millones de metros contadores (significa sustituir casi la mitad de los existentes en el país), indica la UNE.

Nunca antes había podido el Estado cubano emprender, en este campo, un proceso inversionista de esa envergadura, que al mismo tiempo ampliará y modernizará tecnológicamente la infraestructura montada.

Si bien el cumplimiento del programa registra hoy un 48%, no todas las actividades progresan con igual ritmo, debido a sus distintos grados de complejidad. En términos porcentuales, lo más avanzado es la colocación de nuevos breakers (más de 2,8 millones para un 87%), la instalación de pararrayos (64%), el aumento de capacidades en los transformadores (59%), las labores en las subestaciones eléctricas (55%) y el cambio de postes (52%), precisa Antonio Pía.

Dentro de un universo tan amplio, explica el especialista, estamos priorizando las actividades relacionadas con los problemas más graves. Sin embargo, no podemos aspirar a que esas labores marchen de punteras debido a su magnitud. Las pérdidas fundamentales de electricidad en las redes, ejemplifica, tienen lugar en los circuitos secundarios y en las acometidas; de estas últimas se han sustituido más de 857 700 en todo el país; pero apenas representan el 37% de las que debemos reponer.

El alcance de los trabajos resulta muy dispar de compararse unas provincias con otras. Matanzas, Villa Clara, Pinar del Río, y las dos Habana partieron de las situaciones más críticas, señala el representante de la UNE.

Solo en la capital, ilustra, será preciso, entre otros trabajos, sustituir más de 918 kilómetros de conductores primarios, unas 240 000 acometidas y más de 16 000 postes, dividir más de 4 900 circuitos secundarios, cambiar 400 000 metros contadores e instalar aproximadamente unos 659 000 breakers.

EL BAJO VOLTAJE

Las zonas de bajo voltaje aumentaron en los últimos tiempos, debido al envejecimiento y deterioro de las redes y al incremento de la carga instalada (más equipos en las entidades estatales y en los hogares).

Foto: Raúl LópezBeneficiadas numerosas viviendas por la instalación de modernos metros contadores.

Hasta el momento, informa Antonio Pía, el número de demarcaciones identificadas asciende a 15 500, pero en unas 10 200 el problema ya fue eliminado gracias al proceso de rehabilitación; con ello fueron beneficiados 576 268 clientes.

Para la Unión Eléctrica, sostiene, la supresión de las zonas de bajo voltaje constituye un asunto de alta prioridad. Estamos conscientes de que nuestra responsabilidad social creció como nunca antes, pues numerosas familias disponen del módulo de cocción eléctrica.

Según lo establecido, en los lugares donde las organizaciones básicas eléctricas (OBE) dictaminan el bajo voltaje, a las personas se les vuelve a suministrar el combustible que venían usando, hasta tanto haya condiciones técnicas para reanudar la cocción con electricidad. Desde ese punto de vista, no deben existir perjuicios para los núcleos familiares, pero sabemos que las ollas de presión eléctrica y los otros equipos entregados a la población, representan una importante mejoría en la calidad de vida, y nosotros debemos contribuir a ello, comenta el dirigente.

Los trabajos en las redes, advierte, pueden resultar molestos para los consumidores, pues hay que interrumpir el servicio durante horas; sin embargo, el beneficio final se agradece. En zonas rehabilitadas, ejemplifica, las mediciones están confirmando que las pérdidas en el proceso de transportación de la energía decrecieron entre 7 y 9%; lo cual equivale a más estabilidad y calidad del suministro.

Además, en el último año y medio, unas 180 000 viviendas fueron electrificadas, como parte del programa. Esto incluye la normalización o la instalación del servicio en miles de casas ubicadas en los bateyes azucareros.

PROPÓSITO FINAL

A mediados del 2009, indican los expertos de la UNE, deberán finalizar las actuales inversiones en las redes eléctricas, si en todos los territorios trabajan con eficacia; pero todavía hoy, considera Antonio Pía, existen notables diferencias entre unas y otras provincias en cuanto al rendimiento de las brigadas, aunque cuenten con recursos materiales más o menos similares.

La rehabilitación debe asegurar que el sistema opere con pérdidas eléctricas por conducción en las redes inferiores al 10%, lo cual constituye un índice internacional aceptable. Significará más estabilidad y calidad del servicio, e importantes reducciones en los costos financieros, algo de especial trascendencia cuando en el mundo los precios de los hidrocarburos siguen en ascenso.

 

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