LIMA, 17 de agosto.— Desesperados por la escasez y demoras en la
ayuda, a lo que se suma la falta de medicinas y carpas, las
necesidades se hacían cada vez más urgentes entre los damnificados del
terremoto en Perú, mientras las tareas de búsqueda de víctimas del
sismo del miércoles, que causó cientos de muertos, continúan,
principalmente en la ciudad de Pisco, la más afectada por el
movimiento telúrico de 8 grados en la escala de Ritcher.
Autoridades gubernamentales calcularon extraoficialmente que unas
85 000 personas necesitan alguna clase de ayuda, reporta ANSA.
La escasez de agua, sobre todo, agudizó el drama de los miles de
afectados en las localidades de Ica, Pisco, Chincha y Cañete, quienes
durmieron por segundo día al aire libre rodeados de los escombros de
sus viviendas y con miedo a nuevos movimientos sísmicos, señala la
página digital del diario peruano 24 Horas Libre.
Precisamente, en la mañana de este viernes los habitantes en Pisco
y las poblaciones vecinas se alarmaron ante un sismo de 5,5 grados en
la escala de Richter, que reactivó los temores de que nuevos muros
cayeran.
"La situación se agudiza por la falta de carpas, alimentos, agua y
medicinas", advirtió a periodistas Guillermo Merino, comandante de
bomberos de Pisco, reseña AFP.
Al mismo tiempo, las autoridades comenzaban a detectar, con
preocupación, casos crecientes de saqueos. La prensa local señaló que
varios camiones con alimentos habían sido asaltados, mientras que los
suministros en los comercios estaban en su mayor parte interrumpidos.
La tragedia peruana ha generado una sólida cadena de solidaridad
internacional desde varios países y organismos. (SE)