RIO DE JANEIRO.— Desde que salió al tatami del Pabellón 4-B de
Ríocentro, el espirituano Yangalini Jiménez solo pensó en regresar a
La Sierpe con su título parapanamericano.
Con ese pensamiento a flor de piel se dispuso a enfrentar a cada
uno de sus cuatro rivales que cayeron por Ippón, incluidos los dos
brasileños con mayor experiencia y que momentos antes de la
competición colegas de aquí les otorgaban el voto dorado.
"En el judo si caes de espaldas pierdes el combate y yo traté de
que eso no me sucediera, pues mi división es de hombres corpulentos.
Fue una lidia fuerte con hombres, pero yo me había preparado muy
bien para esta medalla de oro", comentó en la zona internacional a
la prensa que lo requería.
Medallista de plata en el Mundial de Ciegos y Débiles Visuales de
Sao Paulo, y de oro como miembro del seleccionado cubano que
conquistó el título dorado, el "gigantón" espirituano venció a Grez
De Wall (EE.UU.), William Montero (VEN), y a los locales Elmo Vaz
Fusen-Gachi y Alexander Silva.
De 24 años de edad, Yangalini refirió que esta presea de oro le
sirvió para ponerse bien consigo mismo, pues en Sao Paulo no pudo
subir a lo más alto del podio, y le consolida en su camino a los
Juegos Paralímpicos de Beijin’08.
"Llegar en buena forma deportiva a la capital china es mi mayor
meta. Mi anhelo es ser monarca allí, pero sé que para lograrlo debo
trabajar aún mucho más, porque todos mis rivales son muy difíciles",
destacó.
El monarca continental tuvo su debut internacional en el Mundial
de Brommat, Francia, el año anterior, y desde entonces su nombre se
escucha en el mundillo del judo discapacitados en el orbe.
"Nuevamente la escuela cubana de judo ha podido rendir en estos
Juegos Parapanamericanos una destacada actuación. Tanto el colectivo
de entrenadores allá en el Cerro Pelado, como mi entrenador Senén
Ramos han puesto su grano de arena en este triunfo.
"A mi gente de La Sierpe, a mis amigos y familiares les dedicó
este triunfo. Ojalá que todos lo disfruten".