El epicentro de Quinta-2

Texto y fotos: Pastor Batista Valdés

MAJIBACOA, Las Tunas.— Asentada casi en el centro de la cuña que en dirección Este abren las carreteras hacia Bayamo y Holguín, la zona de Quinta-2 podría ser y parecer "el punto más aburrido del Archipiélago" en este verano del año 2007.

El arribo de personas a la Sala de TV es constante.

En cambio, para las casi 300 personas que habitan este paraje rural, julio y agosto continúan signados por numerosas opciones recreativas que permiten enfrentar el agotamiento físico acumulado a pie de surco y de plantación, la intensidad del curso escolar o las preocupaciones del ámbito comunitario y familiar.

A la medida de esas necesidades, la naturaleza "ha puesto" desde tiempos inmemoriales las aguas del río Las Arenas, hasta donde suelen trasladarse Yordanis, Marilín, Isnael, los hermanos Acevedo y muchos otros jóvenes, para tomar un refrescante baño.

Pero cualquier encuesta le concedería aplastante predominio a algo que desde hace seis años "puso" aquí la renovadora mano de estos tiempos: esa pequeña Sala de Televisión que todos (niños, jóvenes, ancianos) usan, aman y protegen "como a la niña de nuestros propios ojos".

"Ahora mismo yo pudiera estar en mi casa o jugando por ahí con mis amiguitos —afirma Yosvani Rondón, de diez años de edad— pero me gusta más venir a jugar al dominó aquí".

De forma similar prefiere distraerse la niña Yuriannis Pérez, quien junto a Jessica y a Daniel les enseñan a varios adultos cómo desplazar y combinar jugadas con las piezas del ajedrez.

"También ensayamos obras de teatro —añade Yuriannis— o nos convertimos en titiriteros, gracias a la ayuda de Dismara Rondón y a todos esos muñecos que han fabricado nuestras mamás, tías y abuelas en el círculo de mujeres creadoras, aquí mismo, en esa máquina de coser".

Sentado a pocos metros, el anciano Gilberto Ricardo Leyva señala que "esto no se llena solamente de muchachos; también los adultos bajamos para acá a jugar dominó, hay como 70 libros para el que quiera leer un poco, tenemos un club con el nombre de Eddy Martin. ¡Y oiga, hay que ver eso: hasta las mujeres discuten de deportes y se divierten!".

Algunas prefieren acomodarse en una silla para soltar las riendas del recuerdo mientras las manos hacen maravillas con el hilo a punta de agujetas o con el yarey que pare la tierra en esa zona.

Entre las que se inclinan por tal entretenimiento está Yelenis Labrada: una jovencita impedida física, de 21 años, cuyos días transcurrían en cíclico hastío, allá en su casa, hasta que Dismara y Norbeli Soto (Directora) la trajeron a la acogedora instalación.

Resulta curioso cómo hasta las actividades de Salud que promueve la pequeña Sala, tienen un matiz de satisfacción espiritual. Basta ver a los de cualquier edad realizando los ejercicios físicos que indica la fisioterapeuta Juana Román, o el chequeo de la presión, respiración y otros signos, al final de la cita.

Por eso el arribo de personas, no es exclusivo del momento en que Gilberto agarra el trillo y se planta en una silla para ver qué novedades habrá en la Mesa Redonda, en el noticiero o en la telenovela...

 

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