En 1925, a los 18 años, coincidiendo con el arribo al poder del
sátrapa Gerardo Machado, matricula en la carrera de Derecho en la
Universidad de La Habana y atraído por la mágica resonancia de las
hazañas estudiantiles de Julio Antonio Mella por quien siente gran
admiración y respeto. se incorpora a las luchas universitarias y
participa en la fundación del Directorio Estudiantil Universitario de
1927 contra la prórroga de poderes del Asno con Garras como calificara
Rubén Martínez Villena a Gerardo Machado; y llega a ser, uno de los
principales conductores de la insurgencia estudiantil.
Posteriormente es juzgado y recluido en la galera 13 del Castillo
del Príncipe. Allí es visitado por su abogado, el doctor Ricardo Dols,
quien le comunica que Machado ha accedido a su libertad a cambio de
que abandone inmediatamente el país, y en un gran gesto de
solidaridad, rechaza enérgicamente la oferta, si esta no es extensiva
al resto de los encarcelados por la misma causa. Logrado su solidario
propósito marcha al exilio en el país norteño, donde continúa su lucha
contra la tiranía.
Desde que ingresó en el Directorio en 1927 hasta la fuga del
tirano, la vida de Chibás estuvo compartida entre la persecución, la
cárcel y el exilio. Fue uno de los más intransigentes adversarios de
aquel régimen que tantos crímenes cometiera contra el país, cuya caída
le sorprende exilado en Nueva York. Horas después está de regreso en
Cuba y en las luchas que se avecinan se convierte en unos de los más
apasionados defensores de las ideas revolucionarias.
Sin dinero y sin poder, organizó un movimiento cívico de alcance
incalculable. Conocía perfectamente los resortes emotivos con los
cuales se conquistaba el alma de la gente. Era además muy hábil en la
propaganda y sabía muy bien sacar partido a cualquier polémica o
duelo. (Acto muy usual en su época para dirimir querellas entre
adversarios). Su verdad, su intrepidez y su coraje eran virtudes que
mostraba constantemente. estaba poseído de la justicia de su causa, su
temperamento exaltado y frenético lo manifestaba en todos sus actos y
especialmente en sus alocuciones radiales. conocía el modo de lograr
adeptos y de ahí su aureola popular.
Chibás, con sus defectos y virtudes, más que una fuerza política en
acción era la creación del pueblo hecha leyenda, algo que trascendía a
todo el país. Su hora radial de los domingos era sintonizada por la
mayoría de la población y hasta por sus adversarios. Tenía como única
bandera de lucha su moral, en ese aspecto era severo e irreductible.
Había decretado una campaña contra el saqueo del erario nacional y el
prevendaje. Su vida pública era transparente, limpia de peculado.
Pudo hacerse millonario y no solo se abstuvo, sino que emprendió su
gran lucha contra la opresión del pueblo y en su obra de propaganda y
proselitismo, no solo dilapidó lo que ganó en sueldos de legislador,
sino también la mayor parte del patrimonio que había heredado de su
familia.
En 1940 forma parte de la Asamblea Constituyente en representación
del Partido Revolucionario Cubano "Auténtico". En las elecciones
generales de ese propio año, y en las de 1944, primero como
Representante y después como Senador, obtuvo una de las más altas
votaciones entre todos los candidatos. Combate el resultado de las
elecciones generales de 1940, en que sale electo Batista Presidente de
la República, producto del fraude, la compra de votos y el asalto a
los colegios electorales.
Como representante de la Cámara y en el Senado es modelo de
honestidad y limpieza: defiende el derecho del pueblo a disfrutar las
playas, apoya la inmigración de los republicanos españoles, se
pronuncia por la independencia de Puerto Rico, ataca la Ley del
aumento de impuesto, combate el agio, la especulación, el pillaje, los
atracos, los crímenes y asesinatos que se vienen sucediendo con
asombrosa impunidad, defiende el incremento de la pensión de los
veteranos de la independencia y la millonésima de los maestros. Todo
lo hace con términos de gran pasión. Cuando alguien le critica esa
actitud, responde con las palabras de Martí: "Los apasionados son los
primogénitos del mundo".
Luego funda el Partido del Pueblo Cubano "Ortodoxo" donde se
propone y consigue realizar una política diferente esgrimiendo el lema
"Vergüenza contra Dinero" y como símbolo una escoba que barrería con
toda aquella podredumbre. Es un movimiento alentador y renovador que
busca en las ideas martianas la razón de su existencia, de cuyas filas
juveniles surgen muchos de los jóvenes que más tarde, organizados y
dirigidos por Fidel Castro forman parte de la gloriosa Generación del
Centenario.
Habla todos los domingos a las 8:30 por la antigua emisora CMQ por
la que gritaba las verdades sin temor a nada ni a nadie. Esa hora, la
"Hora de Chibás" como se le llamaba, se escuchaba en toda Cuba.
Chibás logra impregnarle a la ideología de la Ortodoxia el sello de
su personalidad, lo que permitió aglutinar en ese partido, y
especialmente en sus capas juveniles, a lo mejor de la juventud cubana
de su época, que lo seguía con fervorosa devoción motivada por su
conducta de combatiente implacable y por su gran pasión de ser
comprendido por su pueblo.
Combate al imperialismo con todas sus fuerzas y cívicamente
denuncia a las transnacionales que controlaban la distribución del
combustible, ataca a la Compañía Cubana de Electricidad (de propiedad
norteamericana) por el alto costo de las tarifas eléctricas. Por ello,
en abril de 1949, es condenado por el Tribunal de Urgencias a 180 días
de cárcel en el Castillo del Príncipe. Pero a los 45 días se ve
obligado el presidente Prío a indultarlo debido a la fuerte presión
del pueblo condenando aquella sanción injusta que le fuera impuesta.
En 1951, en medio de una fuerte polémica con los gobernantes de
turno, denuncia al Ministro de Educación de poseer tierras en
Guatemala y al no poder presentar las pruebas que alguna fuente
confiable le había prometido cae en una fuerte depresión, y en un
conmovedor gesto de inmolación decide poner fin a su vida, lo que
lleva a cabo al finalizar su dominical programa de radio el 5 de
agosto, para despertar a aquellas conciencias que aún permanecían
dormidas e indiferentes con lo que él mismo llamó "Mi Último
Aldabonazo".
Su sacrificio no fue en vano. Su prédica agrupó a lo mejor de la
juventud de la época de donde salieron la mayor parte de los
asaltantes del Cuartel Moncada y muchos de los expedicionarios del
Granma y de los combatientes de la Sierra Maestra.
El 16 de enero de 1959, pocos días después de la entrada victoriosa
de la revolución triunfante en La Habana, Fidel dijo en la tumba de
Eduardo Chibás: "Pero hoy es como resumen de toda la historia, la
historia de la revolución, la historia del 26 de julio, que tan ligada
está a la historia de esta tumba, que tan ligada está al recuerdo de
quien descansa en esta tumba, que tan íntimamente ligada está a la
ideología, a los sentimientos y a la prédica de quien descansa en esta
tumba, porque debo decir que sin la prédica de Chibás, que sin lo que
Chibás hizo, que sin el civismo y la rebeldía que despertó en la
juventud cubana, el 26 de julio no hubiera sido posible".