Eduardo René Chibás

Un paradigma de la lucha contra la corrupción,
el crimen y la desvergüenza

Pedro Guzmán de Armas

Durante la época de la segunda ocupación norteamericana caracterizada por el pillaje, el juego y el despilfarro de los bienes públicos, nace en el seno de una familia rica de Santiago de Cuba, en agosto del 1907, Eduardo René Chibás y Rivas, cuya existencia contradictoriamente, está marcada por el patriotismo, la defensa de la verdad, la honestidad, la justicia y por combatir durante toda su vida el pillaje, el latrocinio y la desvergüenza en el manejo de la administración de la república.

Chibás encabezó un movimiento alentador y renovador que buscó en las ideas martianas la razón de su existencia, de cuyas filas juveniles surgieron muchos de los jóvenes que dirigidos por Fidel formaron parte de la Generación del Centenario.

En 1925, a los 18 años, coincidiendo con el arribo al poder del sátrapa Gerardo Machado, matricula en la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana y atraído por la mágica resonancia de las hazañas estudiantiles de Julio Antonio Mella por quien siente gran admiración y respeto. se incorpora a las luchas universitarias y participa en la fundación del Directorio Estudiantil Universitario de 1927 contra la prórroga de poderes del Asno con Garras como calificara Rubén Martínez Villena a Gerardo Machado; y llega a ser, uno de los principales conductores de la insurgencia estudiantil.

Posteriormente es juzgado y recluido en la galera 13 del Castillo del Príncipe. Allí es visitado por su abogado, el doctor Ricardo Dols, quien le comunica que Machado ha accedido a su libertad a cambio de que abandone inmediatamente el país, y en un gran gesto de solidaridad, rechaza enérgicamente la oferta, si esta no es extensiva al resto de los encarcelados por la misma causa. Logrado su solidario propósito marcha al exilio en el país norteño, donde continúa su lucha contra la tiranía.

Desde que ingresó en el Directorio en 1927 hasta la fuga del tirano, la vida de Chibás estuvo compartida entre la persecución, la cárcel y el exilio. Fue uno de los más intransigentes adversarios de aquel régimen que tantos crímenes cometiera contra el país, cuya caída le sorprende exilado en Nueva York. Horas después está de regreso en Cuba y en las luchas que se avecinan se convierte en unos de los más apasionados defensores de las ideas revolucionarias.

Sin dinero y sin poder, organizó un movimiento cívico de alcance incalculable. Conocía perfectamente los resortes emotivos con los cuales se conquistaba el alma de la gente. Era además muy hábil en la propaganda y sabía muy bien sacar partido a cualquier polémica o duelo. (Acto muy usual en su época para dirimir querellas entre adversarios). Su verdad, su intrepidez y su coraje eran virtudes que mostraba constantemente. estaba poseído de la justicia de su causa, su temperamento exaltado y frenético lo manifestaba en todos sus actos y especialmente en sus alocuciones radiales. conocía el modo de lograr adeptos y de ahí su aureola popular.

Chibás, con sus defectos y virtudes, más que una fuerza política en acción era la creación del pueblo hecha leyenda, algo que trascendía a todo el país. Su hora radial de los domingos era sintonizada por la mayoría de la población y hasta por sus adversarios. Tenía como única bandera de lucha su moral, en ese aspecto era severo e irreductible. Había decretado una campaña contra el saqueo del erario nacional y el prevendaje. Su vida pública era transparente, limpia de peculado.

Pudo hacerse millonario y no solo se abstuvo, sino que emprendió su gran lucha contra la opresión del pueblo y en su obra de propaganda y proselitismo, no solo dilapidó lo que ganó en sueldos de legislador, sino también la mayor parte del patrimonio que había heredado de su familia.

En 1940 forma parte de la Asamblea Constituyente en representación del Partido Revolucionario Cubano "Auténtico". En las elecciones generales de ese propio año, y en las de 1944, primero como Representante y después como Senador, obtuvo una de las más altas votaciones entre todos los candidatos. Combate el resultado de las elecciones generales de 1940, en que sale electo Batista Presidente de la República, producto del fraude, la compra de votos y el asalto a los colegios electorales.

Como representante de la Cámara y en el Senado es modelo de honestidad y limpieza: defiende el derecho del pueblo a disfrutar las playas, apoya la inmigración de los republicanos españoles, se pronuncia por la independencia de Puerto Rico, ataca la Ley del aumento de impuesto, combate el agio, la especulación, el pillaje, los atracos, los crímenes y asesinatos que se vienen sucediendo con asombrosa impunidad, defiende el incremento de la pensión de los veteranos de la independencia y la millonésima de los maestros. Todo lo hace con términos de gran pasión. Cuando alguien le critica esa actitud, responde con las palabras de Martí: "Los apasionados son los primogénitos del mundo".

Luego funda el Partido del Pueblo Cubano "Ortodoxo" donde se propone y consigue realizar una política diferente esgrimiendo el lema "Vergüenza contra Dinero" y como símbolo una escoba que barrería con toda aquella podredumbre. Es un movimiento alentador y renovador que busca en las ideas martianas la razón de su existencia, de cuyas filas juveniles surgen muchos de los jóvenes que más tarde, organizados y dirigidos por Fidel Castro forman parte de la gloriosa Generación del Centenario.

Habla todos los domingos a las 8:30 por la antigua emisora CMQ por la que gritaba las verdades sin temor a nada ni a nadie. Esa hora, la "Hora de Chibás" como se le llamaba, se escuchaba en toda Cuba.

Chibás logra impregnarle a la ideología de la Ortodoxia el sello de su personalidad, lo que permitió aglutinar en ese partido, y especialmente en sus capas juveniles, a lo mejor de la juventud cubana de su época, que lo seguía con fervorosa devoción motivada por su conducta de combatiente implacable y por su gran pasión de ser comprendido por su pueblo.

Combate al imperialismo con todas sus fuerzas y cívicamente denuncia a las transnacionales que controlaban la distribución del combustible, ataca a la Compañía Cubana de Electricidad (de propiedad norteamericana) por el alto costo de las tarifas eléctricas. Por ello, en abril de 1949, es condenado por el Tribunal de Urgencias a 180 días de cárcel en el Castillo del Príncipe. Pero a los 45 días se ve obligado el presidente Prío a indultarlo debido a la fuerte presión del pueblo condenando aquella sanción injusta que le fuera impuesta.

En 1951, en medio de una fuerte polémica con los gobernantes de turno, denuncia al Ministro de Educación de poseer tierras en Guatemala y al no poder presentar las pruebas que alguna fuente confiable le había prometido cae en una fuerte depresión, y en un conmovedor gesto de inmolación decide poner fin a su vida, lo que lleva a cabo al finalizar su dominical programa de radio el 5 de agosto, para despertar a aquellas conciencias que aún permanecían dormidas e indiferentes con lo que él mismo llamó "Mi Último Aldabonazo".

Su sacrificio no fue en vano. Su prédica agrupó a lo mejor de la juventud de la época de donde salieron la mayor parte de los asaltantes del Cuartel Moncada y muchos de los expedicionarios del Granma y de los combatientes de la Sierra Maestra.

El 16 de enero de 1959, pocos días después de la entrada victoriosa de la revolución triunfante en La Habana, Fidel dijo en la tumba de Eduardo Chibás: "Pero hoy es como resumen de toda la historia, la historia de la revolución, la historia del 26 de julio, que tan ligada está a la historia de esta tumba, que tan ligada está al recuerdo de quien descansa en esta tumba, que tan íntimamente ligada está a la ideología, a los sentimientos y a la prédica de quien descansa en esta tumba, porque debo decir que sin la prédica de Chibás, que sin lo que Chibás hizo, que sin el civismo y la rebeldía que despertó en la juventud cubana, el 26 de julio no hubiera sido posible".

 

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