LIMA,
16 de agosto, (PL). — Al clamor por agua y alimentos, se suma hoy el
pedido de ataúdes, como las prioridades de la población de la ciudad
de Pisco, la más afectada por el terremoto registrado en Perú, que
causó al menos 437 víctimas.
La demanda fue hecha en voz alta por pobladores al propio
presidente Alan García, cuando este jueves recorrió Pisco -250
kilómetros al sur de esta capital- para observar sobre el terreno los
daños y disponer medidas de auxilio.
El mandatario dio cuenta del inicio de envíos de alimentos,
medicinas y otros medios de asistencia, y dijo que 150 ataúdes estaban
en camino, por carretera.
El jefe de Estado caminó entre los cadáveres colocados en la plaza
de armas (principal) de la ciudad sureña devastada por el violento
sismo, rodeados de familiares que clamaban por poder sepultarlos.
Ante las trabas legales que impiden el pronto sepelio de las
víctimas en Pisco, y en Ica y Chincha, las otras dos ciudades
mayormente afectadas, la fiscal de la Nación, Adelaida Bolívar,
dispuso que sus representantes en la zona simplifiquen los
procedimientos para entregar de inmediato los cuerpos a sus deudos.
La ayuda inicial en alimentos y frazadas, por otra parte, alcanzó
para unos 300 damnificados albergados en el estadio de Pisco, donde se
encuentran la inmensa mayoría de las 16 mil 669 familias afectadas y
un número similar de viviendas destruidas, según el Instituto de
Defensa Civil.
El mismo organismo informó que hasta el mediodía fueron
contabilizados 437 muertos y más de 800 heridos, aunque la cifra de
víctimas aumentará conforme avance la remoción de escombros y las
inspecciones en pequeñas poblaciones alejadas.
Ante la magnitud de la tragedia, el gobierno decretó tres días de
duelo nacional, adoptó medidas de emergencia para atender a los
afectados y convocó a una colecta nacional de alimentos, medicinas y
otros medios de auxilio.
Al mismo tiempo, la Agencia Peruana de Cooperación Internacional
convocó a los organismos internacionales acreditados aquí a un foro de
donantes para coordinar la ayuda externa ante la grave emergencia.
Hoy se inició también una campaña de donación de sangre para los
heridos, a la que se sumaron Pilar Nores, esposa del presidente
García, y dos de sus hijas.
La Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP) llamó a sus
afiliados a donar sangre y víveres y ofreció su concurso para ayudar
en las zonas afectadas.