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El presidente de Perú, Alan García, agradeció hoy las expresiones de
solidaridad recibidas de varios gobiernos ante la devastación causada
por un terremoto en la sureña región costera de Ica.
Al llegar hoy a la base aérea de Pisco -250 kilómetros al sur de
aquí-, en la zona afectada, el mandatario confirmó haber recibido
llamadas telefónicas y ofrecimientos de ayuda de sus homólogos de
Brasil, Colombia, Chile, México y otros países latinoamericanos y
otras regiones.
El terremoto asoló ayer las ciudades de Ica, Chincha y Pisco y
causó 385 muertes, según recuentos provisionales, y la cifra se
incrementará muy probablemente, debido a que recién empiezan las
operaciones de remoción de escombros y rescate de cadáveres.
Los gobernantes extranjeros, precisó el mandatario, anunciaron el
envío de aviones con medicinas y víveres para los damnificados.
"Ha habido una buena respuesta internacional, sin que el Perú lo
haya pedido, y han sido muy generosos", declaró al iniciar una visita
de verificación de daños en la zona devastada.
Informó que permanecerá hoy y mañana en Ica, dedicado a coordinar
el apoyo a los afectados, para lo cual celebró una reunión de trabajo
con los ministros que lo acompañan, en la base de Pisco.
Confirmó el inicio de un puente aéreo entre Lima y Pisco, por el
cual fueron evacuados a la capital 60 damnificados, 20 de ellos
heridos de gravedad, para su atención en hospitales limeños.
Entretanto, la Armada ordenó el cierre de seis puertos y cuatro
caletas en diversos puntos de la costa peruana, ante el fuerte oleaje,
una de las secuelas del sismo, cuyo epicentro fue localizado a 60
kilómetros al este de Ica, en el subsuelo marino, a unos 33 kilómetros
de profundidad.