LAS TUNAS. — El creciente número de personas, cubanas y de otras
nacionalidades, que en los últimos meses han visitado el museo
memorial Mártires de Barbados, en la ciudad de Las Tunas, es reflejo
del rechazo que sigue teniendo aquel horrendo sabotaje perpetrado hace
más de 30 años por elementos terroristas contra un avión de la
aerolínea Cubana, en pleno vuelo, el 6 de octubre de 1976.
Nivia Moreno-Aurioles Roselló, especialista en Museología, estima
que no es casual que un alto número de visitantes sienta la necesidad
de recorrer la institución, única de su tipo erigida específicamente a
la memoria de las 73 personas (57 cubanos, 11 guyaneses y 5 coreanos)
que perdieron la vida durante el crimen.
El reciente arribo allí de las brigadas Giovanni Ardizoni (de
Lombardía, Italia) y Dos Alas (Puerto Rico), sintetiza el mismo clamor
contra el terrorismo que han reafirmado en ese solemne lugar
personalidades como el sindicalista belga Willem de Witte y el
ciudadano italiano Justino Di Celmo, cuyo hijo (Fabio Di Celmo) murió
como consecuencia de la política de terror organizada, financiada y
ejecutada por los enemigos de Cuba, con la anuencia del gobierno
norteamericano, para sembrar el pánico y la muerte en instalaciones
turísticas del archipiélago.
Cientos de habitantes que residen aquí y en otras provincias del
país también dedican parte de su tiempo en estos meses de asueto para
visitar el memorial, ubicado en la singular casita de dos pisos (en
madera), donde vivió el joven esgrimista tunero Carlos Leyva González,
una de las víctimas mortales del sabotaje.