A juicio de José Manuel Suárez, director de Movimiento de Crudo y
Producto de la Empresa cubano-venezolana PDVCUPET S.A., este paso es
fundamental para la arrancada de la planta, prevista para noviembre de
este año.
La terminación de esta segunda etapa se prevé para el 25 de este
mes y entonces se habrá completado la evacuación de casi 130 000
metros cúbicos de sedimento, y así disponer de 13 metros de
profundidad (mayor que el diseño original) en el canal de entrada, la
dársena de operaciones y la caja de atraque.
La excavación del muelle uno se realizó con una draga del tipo
succión en marcha y utilizamos por primera vez en este tipo de labor
en el país una corina antiturbidez para almacenar las partículas
sólidas de cieno disueltas en el agua, que luego fueron depositadas en
otra parte de la bahía sin peligro de contaminación del medio. El
trabajo ahora se ejecuta con una draga de las llamadas de jaiba, de
ASTIMAR, mucho más eficiente para las características de esta parte
del espigón con más material virgen, explicó José Manuel.
El programa de rehabilitación y mantenimiento del muelle petrolero,
con más de 15 años de explotación, contempla el mejoramiento de las
instalaciones tecnológicas con la sustitución de los cinco brazos de
carga y descarga, más modernos, seguros y eficientes, pues se
prescinde de cualquier tipo de manguera. De igual forma quedarán
colocadas 11 de las defensas que sirven para amortiguar el impacto del
barco.
Abundó el directivo que ya cuentan con una barrera flotante de 800
metros de longitud para emplearla ante cualquier contingencia, además
de equipos recolectores del hidrocarburo (Skimmer), medidas estas
imprescindibles de producirse un derrame en la rada.