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Reverdece el semidesierto cubano
Texto y fotos: jorge Luis
Merencio Cautín
Extendida por más de 100 kilómetros, desde los límites con Playa
Borracho, en Santiago de Cuba, hasta la Punta de Maisí, la franja
costera sur de Guantánamo posee condiciones tan extremas que se ha
ganado el nombre de semidesierto cubano.
Área
reforestada con el árbol del Nim en una zona extremadamente seca de
Baitiquirí.
Sus escasas precipitaciones (las más bajas de Cuba), sus suelos
pobres, las elevadas temperaturas y la evapotranspiración conforman
uno de los ecosistemas más frágiles del país, con pronunciada aridez y
limitadas condiciones productivas.
Cuantiosas tareas desarrollan los ministerios de Ciencia,
Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y de la Agricultura para mitigar
los daños causados al suelo y al entorno por la deforestación, el
sobrepastoreo y las prácticas agropecuarias aplicadas sin medidas de
conservación.
Más
de 40 años suman Juana Esther y Anaelis dedicadas a las labores de
vivero y reforestación de la franja costera sur de Guantánamo.
La rehabilitación de esta zona geográfica, de 68 000 hectáreas y
singulares valores ecológicos, paisajísticos y arqueológicos, es hoy
un acontecimiento palpable.
El restablecimiento de esta área agreste se constata, sobre todo,
con el fomento de la floresta, el desarrollo de un mejor manejo
agrícola y los crecientes conocimientos ambientales de los lugareños.
LOS PROTAGONISTAS
Todo
me va bien, asegura el finquero Roberto Hinojosa, instalado en el Bate
Bate.
Un papel preponderante en la redención de estas tierras secas
corresponde a la Unidad Silvícola Forestal Costa Sur. Entre las
realizaciones más recientes de estos trabajadores están las 13
hectáreas del árbol del Nim que crecen vigorosas en una zona de
Baitiquirí donde nada floreció por decenas de años; la siembra de uvas
caleta y cocoteros en la duna de la Playa de Yateritas y la
recuperación de un ecosistema de manglar próximo a esta zona de baño.
Por otro lado, verdaderos baluartes en la rehabilitación de la zona
lo constituyen las 26 Fincas Forestales Integrales existentes en la
franja.
Todo me va bien, pues me siento contento por la tranquilidad que
reina en estos predios, el ambiente saludable y la posibilidad de
fomentar una finca digna donde produzca para el bien de la familia y
el país, señala el finquero Roberto Hinojosa Mestre, quien desde
septiembre último tiene a su cargo 30 hectáreas en la vistosa zona del
Bate Bate, próxima a la cabecera de San Antonio del Sur.
Roberto desarrolla sus primeras plantaciones de frutales y
maderables y alista su vivero con uva caleta, guayacán y otras
especies endémicas resistentes.
Expresa su gratitud por haber adquirido de la Agricultura una
vivienda habilitada con electricidad mediante panel fotovoltaico y
otras comodidades.
LA BANDERA DEL CITMA
Si un organismo se erige como líder en la rehabilitación de la
franja costera sur de Guantánamo, ese es el CITMA.
Entre los pasos más significativos de este organismo está la
creación, hace varios años, del Sector de Lucha contra la
Desertificación y la Sequía.
El trabajo se extiende a la formación de activistas
medioambientales, conformación de 25 círculos de interés, constitución
de comisiones afines en decenas de escuelas, impartición de charlas,
talleres y conferencias en las comunidades y a la elaboración de
multimedias en cooperación con Educación.
Un proyecto auspiciado por ese organismo permitió reforestar seis
hectáreas en Macambo (el sitio donde menos llueve en Cuba), cuatro de
ellas con Jatropha curcas y las dos restantes con frutales y
maderables.
La aplicación allí de técnicas agroforestales posibilitó intercalar
la siembra de viandas, hortalizas y granos para producir alimentos
destinados al consumo de la comunidad.
Anteriormente sus especialistas establecieron una finca de
permacultura en la comunidad El Oro, donde se logró obtener jabón de
manera experimental a partir del aceite del fruto de la Jatropha
curcas.
Otro proyecto, este de reforestación con frutales y maderables con
participación comunitaria, posibilitó extender la experiencia a más de
180 patios de familias.
¿QUÉ MÁS SE HACE?
La licenciada Sofía Montes de Oca López, investigadora del CITMA,
informa que recientemente fue instalada también en El Oro una casa de
cultivo tapado para la producción de posturas de frutales de alto
valor genético.
Asegura que se trabaja, además, en la proyección de un Parque
Natural de Recursos Manejados y el montaje de una minindustria para la
elaboración de insecticida botánico a partir del árbol del Nim.
Entre las proyecciones, amplía, están además el diagnóstico
ambiental de la Bahía de Guantánamo junto a la localización de sus
principales focos contaminantes, y la creación en Tortuguillas de una
estación para el monitoreo del litoral sur.
Aun cuando se reconoce que queda mucho por hacer ante las
vulnerabilidades de este quebrantable ecosistema, el trabajo de las
instituciones de conjunto con la comunidad ha dado resultado. El
reverdecimiento del semidesierto cubano es hoy un hecho palpable. |