RIO DE JANEIRO.— Todavía vivos los gratos recuerdos de los XV
Juegos Panamericanos, la ciudad vuelve a engalanarse para su próxima
cita: los III Juegos Parapanamericanos, para los atletas
discapacitados del continente.
La justa, que comenzará el venidero domingo, día 12, y concluirá
el 19, reunirá a algo más de 1 300 atletas de 25 naciones para
protagonizar una de las más bellas epopeyas del triunfo del espíritu
humano.
Fuerza, perseverancia, tenacidad y pasión, atributos del atleta
minusválido, quien no teme ante cada nueva meta, de por sí titánica,
por las nuevas tendencias del deporte contemporáneo, que eleva cada
día su nivel de preparación.
Solo esas voluntades de acero permitirán ver todo lo que de
hermoso y a la vez dramático encierra la hazaña de competir.
El espíritu solidario estará muy ligado al sentimiento de que
todos son iguales, algo que se traduce en una sana rivalidad. No hay
vencedores, ganan todos contra las adversidades de la vida.
Los cubanos no se quedan atrás. Integrados totalmente a las
palpitaciones de la casa de los deportistas, se les puede ver muy
optimistas e imbuidos de los triunfos nacionales en los Juegos
Panamericanos, sobre todo a las chicas del atletismo, que quieren
seguir el ejemplo de Yipsi, Mariela, la Savigne, y las otras
muchachas que pusieron muy alto el nombre del deporte Rey de la
Isla.
O como las judocas de la sin igual Legna Verdecia, quien ya tiene
un oro mundial como entrenadora de Anayansi Hernández, o como los
pesistas, que abrirán el día 13 el programa de Cuba y pudieran ser
ellos los que aporten el primer oro.
Río es una y a la vez distinta. Renace después de tomarse un
segundo aire. Luce sus mejores galas y sus ojos revolotean
impacientes, como esa novia que espera sentada en un banco en el
andén.