Reportar una mortalidad infantil en menores de un año de 2,7por
cada mil nacidos vivos, es un logro en la cordillera pinareña, donde
tampoco hubo muertes maternas.
De tal modo, el quehacer de la infraestructura de salud del área
—el 33 por ciento de la geografía del territorio— destacó en el
balance del primer semestre, correspondiente al Plan Turquino- Manatí,
programa constituido hace 20 años para rectorar el desarrollo integral
de esas regiones en Cuba.
Funcionan en el lomerío de la más occidental provincia 165
consultorios del Médico de la Familia, varios hospitales, postas
médicas y policlínicas, entidades habilitadas con diversas
especialidades, incluso la estomatología, servicio mejorado mediante
la iniciativa de llevar sillones móviles a sitios distantes.
Lázaro Vázquez, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional del
Plan Turquino- Manatí, resaltó a propósito la cultura lograda en Pinar
referente al progreso multisectorial de las montañas, desde la salud,
la cultura, la educación y el deporte, lo cual avala su ubicación
emulativa en el segundo lugar, antecedida por Granma.
Conformado por más de 200 centros, del preescolar a la universidad,
el sector educacional sobresalió por los índices de promoción,
retención y por el cumplimiento de las transformaciones en las
distintas enseñanzas, en tanto cabe señalar el celo en la protección
de la tecnología existente en las escuelas, todas electrificadas.
Junto a aspectos económicos del alcance de la apicultura, la
ganadería, entre ella el fomento de la mular, típica en lo más
intrincado de esas áreas, despuntó la labor de mantenimiento de los
viales asfaltados, mediante brigadas manuales, encargadas también de
reforestar los laterales, de ser necesario.
Mejorar los rendimientos del café es la prioridad fundamental de la
provincia, una de las de más atractivos en los macizos serranos en
Cuba, regiones que a escala de país acogen a unos 720 mil habitantes,
de ellos alrededor de 50 mil radicados allí en las últimas décadas.