En el fragor del combate y a partir de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU), fuimos logrando identificación revolucionaria con
los dirigentes estudiantiles en Santiago de Cuba, lo cual se me
facilitaba esencialmente por mi origen oriental, al provenir de la
ciudad de Guantánamo. De ahí los vínculos con Frank País y Pepito Tey,
Temístocles Fuentes, Cuqui Boch, Félix Pena, Pepín Lupiáñez, Belarmino
Castilla, Jorge Ibarra y Orlando Benítez, entre otros.
Esa identificación había alcanzado mayor magnitud cuando en la
lucha contra el Canal Vía-Cuba, José Antonio Echeverría me designó
para representar a la FEU en la provincia de Oriente, en el propósito
de paralizar el proyecto macabro de dividir a nuestro país en dos, con
la definida presencia de una administración yanqui similar a lo que
fuera el Canal de Panamá.
En esas condiciones y acompañado de Pepito Tey, visitamos a Frank
en su domicilio en Santiago de Cuba. Sentado en la puerta de la calle
se encontraba Josué, su hermano, al que señaló Frank diciéndome:
"mira, se encuentra cumpliendo una sanción domiciliaria por
enfrentamiento a la tiranía. El Tribunal así lo sancionó por ser menor
de edad". Hace unos días se cumplieron 50 años de la caída de ambos en
combate.
Después del 13 de marzo y Humboldt 7, la situación del Directorio
Revolucionario resultaba dificilísima. Faure Chomón había sustituido a
Fructuoso como Secretario General, pero los aparatos represivos de la
tiranía lo procuraban para asesinarlo. así ocurría con otros
compañeros que se vieron en la necesidad de salir de forma temporal
para el exilio bajo esas condiciones: Andrés Silva, Guillermo Jiménez
y quien escribe el presente trabajo, nos vimos en la necesidad de
asumir la jefatura de la Organización.
Enfrascados en los trabajos reorganizativos del Directorio
Revolucionario, recibimos las verettas italianas y las pistolas colt
que, conjuntamente con los "mosquetones" conservados del ataque al
Palacio, posibilitaron la apertura del Frente del Escambray por el
Directorio. Acogimos también los bonos con la efigie de José Antonio
para recaudar fondos, todos introducidos mediante automóviles de uso
que se comercializaban en el país y que se traían en el Ferry
proveniente de Miami.
En medio de estas tareas revolucionarias nos llega la terrible
noticia: Frank País, el heroico y legendario combatiente había caído
en las calles de su heroica Santiago de Cuba junto a su compañero Raúl
Pujols y seguidamente que en su sepelio se había llamado a la Huelga
General Revolucionaria.
De inmediato debíamos accionar. Era necesario que en La Habana se
tomara igual decisión. Había que contactar al M-26-7 y a todos los
factores revolucionarios, significativamente a los dirigentes obreros
revolucionarios con quien tenía vínculos por haber sido Secretario de
Asuntos Obreros de la FEU bajo la presidencia de José Antonio. Y por
ello ya estábamos cujeados al intervenir en las huelgas obreras con
fuerte matiz político contra la tiranía, como fueron la de los
trabajadores de la Base Naval de Caimanera, la eléctrica, de los
bancarios y la de los azucareros, la cual alcanzó la mayor magnitud en
la alianza obrero-estudiantil.
Iniciamos la localización, mediante Arnold Rodríguez, de José
Pellón, representante obrero del Movimiento 26 de Julio en La Habana,
de Reynold González, de la Juventud Obrera Católica (JOC) —después
traidor a la causa— y Rodrigo Lominchar por la Organización Auténtica.
En medio de los trajines organizativos nos llega la información de
que el Partido Socialista al conocer la intención, también había
decidido incorporarse al llamado a la Huelga General Revolucionaria.
El contacto vino mediante Hugo Vázquez, miembro del Partido Socialista
Popular que trabajaba en el periódico Prensa Libre, en donde lo hacían
Gabriel Molina y Adalberto Pérez Sierra, ambos combatientes del
Directorio Revolucionario quienes comenzaron esa coordinación.
Seguidamente se estableció contacto con Luis Fajardo Escalona, ya
fallecido, designado por el PSP para representarlo.
El viernes 2 de agosto todos los factores nos reuníamos en el
Convento de San Francisco en La Habana Vieja y tomábamos el acuerdo de
hacer el llamado a iniciar la Huelga General Revolucionaria por la
caída de Frank País García y su compañero Raúl Pujols, el lunes 5 de
agosto de 1957. Al llamado se unía el Movimiento de Resistencia
Cívica.
En cuanto al Directorio las acciones revolucionarias se fueron
sucediendo. Se tomó por un Comando bajo la jefatura de Guillermo
Jiménez, la emisora de Música indirecta —hoy Radio Enciclopedia— con
una cinta grabada llamando a la huelga. Las granadas brasileñas
impactaban a la Casa Zayden situada al costado del actual Círculo
social José Antonio Echeverría y donde se comercializaban televisores
y refrigeradores traídos de contrabando por Aero Vías Q, propiedad de
los Tabernillas —Francisco Tabernillas era el Jefe del Ejército
batistiano y sus dos hijos tenían altos cargos militares—, así como
también en la caldera de la fábrica de aceite El Cocinero, al borde
del río Almendares, colindante con el Puente de Hierro.
Los sectores obreros se movilizaban. Miles de trabajadores en la
mañana del lunes 5 de agosto dejaban de concurrir al trabajo. Los
telefónicos, eléctricos, ferroviarios, portuarios, tabacaleros,
gráficos; periodistas de la prensa escrita, radial y la televisiva,
camioneros, trabajadores del comercio, de los ómnibus y otros
sectores. Hugo Blanco por los telefónicos, el Viejo Lago por los
ferroviarios, Reynerio Flores por la TV, Eduardo González y Conrado
Arencibia, por los camioneros, Enrique Díaz, Cholo y Juan Armesto por
los guagueros, Vizcaíno por los eléctricos, se movilizaban y llamaban
al combate, a la Huelga General Revolucionaria aquel 5 de agosto de
1957.
Dos acciones de magnitud no se ejecutaron. Mediante un traidor
conocimos a un joven teniente del Ejército que se encontraba
acantonado en La Cabaña. Tenía un plan de cañonear al Palacio
Presidencial, complotado con otros seis militares. Nos reunimos con él
en dos oportunidades. En medio del llamado a la huelga fuimos a
Mantilla a visitarlo para plantearle que al amanecer del lunes 5 de
agosto ejecutara el plan de respaldo a la huelga, pero no resultó.
El otro intento fue con Vizcaíno, obrero eléctrico perteneciente al
Directorio y que fuera integrante del comando dirigido por Faure en el
rescate del Castillo del Príncipe, donde cayera el combatiente de la
guerra civil española Martín Labrandero. Vizcaíno había propuesto
provocar un apagón en la ciudad de La Habana, con él fuimos a un
registro eléctrico soterrado, donde se lanzarían granadas brasileñas,
pero la acción tampoco se logró ejecutar. Ambas hubiesen sido
definitorias en el resultado de la huelga. Pero evidentemente, la
situación no había madurado suficientemente.
Así el lunes 5 de agosto de 1957, hace 50 años, los revolucionarios
de la capital, unidos, hicimos el llamado del primer intento de Huelga
General Revolucionaria ante la caída del excepcional combatiente Frank
País García y su compañero Raúl Pujols, en la heroica ciudad de
Santiago de Cuba.