— El secretario estadounidense de Justicia,
Alberto Gonzales, se negó a aclarar ante el Congreso las
contradicciones de sus testimonios sobre el despido de ocho fiscales
federales.
En una carta remitida la noche del viernes al presidente del Comité
Judicial del Senado, Patrick Leahy, el funcionario alegó que las "las
presuntas infracciones a la llamada Ley Patriótica fueron errores, más
que abusos a las libertades civiles".
"Resulta muy lamentable que este secretario de Justicia trate de
justificar respuestas que parecen quedar muy lejos de la verdad
absoluta que esperaría el pueblo del principal funcionario en materia
de cumplimiento de las leyes", respondió por su parte Leahy en un
comunicado.
A finales de 2006, el gobierno del presidente George W. Bush
despidió a los fiscales de Arkansas, Arizona, Seattle, San Francisco,
Nevada, Michigan, San Diego y Nuevo México, medida que fue considerada
en círculos políticos un castigo de los republicanos.
Gonzales, quien se niega a renunciar, ha alegado ante miembros del
Congreso que no tuvo participación alguna en la decisión de dejar
cesantes a los letrados.
Según el Fiscal General, en el retiro de los jueces no hubo ningún
procedimiento indebido y los supuestos motivos partidistas nunca
existieron.
Sin embargo, varios fiscales despedidos aseguran que la Casa Blanca
inquirió sobre sus inclinaciones políticas antes de decretar su retiro
obligado.