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Una corte marcial del Ejército declaró hoy culpable al soldado
estadounidense Jesse Spielman, en el juicio por asesinato y violación
de una adolescente iraquí de 14 años, cuya familia también fue
exterminada por militares norteamericanos.
Al escuchar el dictamen del tribunal, la hermana de Spielman dijo
que aborrecía al gobierno del presidente George W. Bush, por ser el
que envió al militar a actuar contra los iraquíes.
"Odio al gobierno, ustedes lo mandaron allá y ahora hacen esto",
exclamó.
La vista oral tuvo por escenario el Fuerte Campbell, en Kentucky,
cuartel general de la 101 División Aerotransportada, una de las
unidades elites que toma parte en la ocupación del país árabe.
Spielman fue considerado responsable, como otros miembros de su
pelotón, de fraguar el plan para violar a la joven, asesinar a su
familia y provocar un incendio con la intención de borrar toda pista
sobre los crímenes.
A fines de julio, el soldado reconoció que actuó como vigía
mientras sus compañeros atacaron, vejaron sexualmente y mataron a la
adolescente el 12 de marzo de 2006 en la localidad de Mahmoudiya, 20
kilómetros al sur de Bagdad.
Spielman fue procesado por conspiración para obstruir la justicia,
incendio provocado, manipulación ilegal de cadáveres y consumir
bebidas en servicio activo.
En total, el Pentágono investigó formalmente a cuatro uniformados
por abandono del deber en relación con la masacre.
El principal inculpado en el proceso es el soldado Steven Green,
quien fue separado del Ejército, será sometido a juicio y podría ser
condenado a la pena capital.
Green asesinó al padre, a la madre y a la hermana menor de la
adolescente, mientras otros miembros de su unidad abusaban sexualmente
de esta última.
Una vez violada, fue Green quien le disparó en la cabeza para
acabar con su vida.
Los detalles del suceso trascendieron por los testimonios de los
soldados Paul Cortez, Bryan Howard y James Barker, quienes colaboraron
con los investigadores a cambio de que le sean reducidas sus penas.