NITEROI, Río de Janeiro.— Cuarta plaza en los Juegos Paralímpicos
de Atenas’04, varias veces monarca cubano y líder del elenco de
pesas que tomará parte en los III Juegos Parapanamericanos, el
matancero Danilo Rodríguez, de los 60 kilogramos, quiere subir a lo
más alto del podio.
Oriundo de Bermeja, un pequeño pueblo matancero, cercano al
municipio Alacranes, este voluntarioso pesista que desde muy pequeño
sufrió la poliomielitis, ha echado en un saco su discapacidad, se ha
montado en un sillón de ruedas para ser protagonista de una hazaña a
favor del espíritu humano.
Varias intervenciones quirúrgicas en su pierna izquierda, algunos
ataques de epilepsia e incontables reclutamientos médicos no han
podido doblegar su fuerza interior que batalla cada día contra los
tropiezos que la vida le ha puesto delante.
"El deporte me ha enseñado a ser una persona más sensible, con
mis compañeros, con las personas con discapacidad. Ha significado mi
realización como persona. Es el medio natural donde mejor me
desenvuelvo y le debo lo que soy y los triunfos que he obtenido", me
dijo momentos después de finalizar la sesión matutina de la
preparación en el centro de deficientes físicos de Niteroi.
¿Qué estudiaste?
Soy graduado de Ingeniero Económico Azucarero, en el Instituto
Superior Agropecuario de Matanzas. Trabajé en el central Puerto Rico
Libre, que ahora es una granja agropecuaria. Ahora estoy jubilado
por peritaje médico.
¿Cómo ha sido la preparación?
Hemos podido cumplimentar todos los programas de la preparación
en tiempo y forma. Primero allá en Cuba y ahora aquí dándole los
últimos toques. Las condiciones de este lugar han hecho posible que
todos hayamos mejorado nuestro rendimiento deportivo.
¿Cuál es tu mejor marca personal?
Los 155 kilogramos de total que levanté en los Juegos
Paralímpicos de Atenas, que es record panamericano. En los
entrenamientos me he movido entre esa cifra y 160. Quiero abrir mi
competencia con ese total de la capital griega.
¿Alguna preocupación?
Mi peso corporal. Es mi mayor dolor de cabeza. Me cuesta mucho
trabajo lograrlo, pero felizmente la báscula y yo siempre nos
ponemos de acuerdo.
¿Te has sentido un hombre condenado?
No, nunca ni por la Revolución ni en mi pueblo porque allí todo
el mundo me ayuda. Si tengo que pelarme el barbero no me cobra, si
voy a cogerle un ponche a la rueda de mi silla, el ponchero me lo
hace gratis. Semanas atrás tuve necesidad de llevar a mi casa un
refrigerador desde la ciudad de Matanzas y dos buenos amigos me
hicieron ese favor.
¿Has aprendido a vivir con tu discapacidad?
Sí, desde muy pequeño hice una vida normal, fui a las escuelas al
campo y hacía todas las cosas de un niño. Después tuve varias
recaídas y fui intervenido quirúrgicamente dos veces en las piernas
hasta que ya no pude caminar más.
Tu voluntad se ha fortalecido a pesar de todo…
Estar siempre enfocado en un objetivo ha sido mi máxima, pese a
mi enfermedad. Me hice ingeniero en economía agrícola y ahora me
dedico al deporte porque este es un don que yo tenía y quería
desarrollarlo.
¿Qué significaron los Juegos Paralímpicos de Atenas para tu vida?
La realización de un sueño. Ser miembro de una selección cubana y
poder representar al país es algo incomparable. Yo soy una persona
con discapacidad y de momento me vi en ese gran estadio, desfilando
en nombre de Cuba. No tengo palabras para describirte lo que sentí,
pero ha sido hermoso.
¿Cuáles son tus objetivos para estos Juegos Parapanamericanos?
Una medalla de oro para regalársela al Comandante en Jefe, pues
las pesas debutan el mismo día de su cumpleaños. Sería algo tremendo
si lo pudiera lograr, porque él es el máximo impulsador del deporte
para discapacitados y le debemos, mis compañeros de la delegación y
yo, que hoy estemos aquí, representando al verde caimán. Esa medalla
será mi felicitación por su cumpleaños.