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Un juez peruano anunció hoy un nuevo juicio contra el ex presidente
Alberto Fujomori, esta vez por el asesinato de tres insurgentes
rendidos tras la toma militar de la residencia diplomática japonesa,
en 1997.
El magistrado, Jorge Barreto, dijo que el proceso se debe a que
considera al ex gobernante co autor de las ejecuciones ilegales de
Eduardo Cruz, Luis Meléndez y Víctor Peceros, del Movimiento
Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Según un policía y un ex diplomático japonés que eran rehenes del
comando del MRTA que tenía tomada la sede desde diciembre de 1996, los
tres alzados se rindieron tras la irrupción de más de un centenar de
militares en la casa del embajador japonés en Lima.
Sin embargo, la información oficial aseguró que los 13 insurgentes
murieron en combate y las tres ejecuciones fueron verificadas además
en exámenes forenses de los restos de Cruz, Meléndez y Peceros.
Barreto acogió la denuncia del fiscal Alex Díaz contra Fujimori,
quien, tras la toma militar, reivindicó reiteradamente la
responsabilidad total de la operación.
Para el juez, el ex gobernante no controló debidamente la ejecución
de la llamada operación Chavín de Huantar, para evitar violaciones de
los derechos humanos.
Fujimori es acusado además de interferir en las diligencias de la
justicia militar en torno al caso, pues no permitió que jueces y
fiscales realicen una inspección ocular e impidió la entrega de las
armas utilizadas por militares y los alzados para las pruebas de
balística.
Otro cargo está referido a la orden del ex presidente de sepultar
irregularmente los restos de los insurgentes, sin las autopsias
legalmente exigidas.
Paralelamente, se desarrolla un juicio por los mismos asesinatos,
contra el ex jefe de las Fuerzas Armadas, general Nicolás Hermoza; el
ex asesor de Inteligencia, Vladimiro Montesinos, y otros militares
responsables.
Según pesquisas judiciales, un equipo exterminador al servicio de
Montesinos entró a la residencia diplomática tras el asalto militar, y
dio muerte a rendidos y heridos.
Fujimori, quien gobernó entre 1990 y 2000, es acusado además de
diversos delitos de lesa humanidad y corrupción y aguarda en Chile el
fin de un proceso de extradición.