María de los Ángeles Santana

Que nuestros amores y aplausos te acompañen

Nelson y Nicolás Dorr, Héctor Quintero y Renecito de la Cruz pronuncian palabras de elogio a la actriz

Antonio Paneque Brizuela
paneque.b@granma.cip.cu

Foto: PEPE MURRIETAEl cumpleaños 93 de María de los Ángeles Santana, Premio Nacional de Teatro 2001 y considerada una de las más importantes intérpretes de las artes escénicas cubanas de todos los tiempos, fue celebrado ayer en presencia de artistas, muchos de ellos cercanos a ella, como Rosita Fornés, Aurora Basnuevo y Mario Limonta.

Durante un encuentro asumido "en nombre de todo el pueblo de Cuba", los dramaturgos Nelson y Nicolás Dorr coincidieron en calificar de "intensas" la vida y la obra de la actriz; mientras Héctor Quintero caracterizó de "privilegio" el participar en este cumpleaños de la diva; y Renecito de la Cruz la felicitó en su nombre, en el de Pura Ortiz y el de René de la Cruz, recientemente fallecido.

"Admiro tu lucidez e intensidad casi imponderables por falta de palabras, de quien sabía estar en el lugar oportuno y en el momento oportuno (¼ ); que nuestros amores y aplausos te acompañen¼ ", dice un texto leído por Nelson Dorr durante el homenaje, celebrado en la Casona de Línea, junto a la sala Adolfo Llauradó, a la conocida intérprete, nacida en La Habana, el 2 de agosto de 1914, e iniciada como actriz en 1938.

Nelson caracterizó a la actriz de "proverbial en la sencillez de su inmenso talento" y de "desbordante corazón" e "incalculable mujer".

Nicolás Dorr, por su parte, la situó entre "esas actrices que saben hablar, que saben decir y que exhiben una elegancia y una delicadeza ya escasas hoy día", en tanto Quintero la consideró "una de las grandes figuras de todos los medios".

Acompañada, además de Limonta y la Basnuevo, por otro conocido personaje del programa San Nicolás del Peladero, Frank Almeida (Agamenón), María de los Ángeles Santana recibió halagos de sus propios colegas en cuanto a sus preferencias por la Remigia, de ese espacio televisivo, o la Amparo de Una casa colonial, de Nelson Dorr, en los ochenta.

 

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