Frente al incremento de los precios en el mercado internacional de
los principales productos destinados a la alimentación de la
población, el General de Ejército Raúl Castro, Primer Vicepresidente
de los Consejos de Estado y de Ministros, alertó de la necesidad de
producir más y con mayor eficiencia.
Al intervenir en el acto por el Día de la Rebeldía Nacional,
celebrado esta mañana en la Plaza de la Revolución Mayor General
Ignacio Agramonte Loynaz, en Camagüey, Raúl destacó que muchos de los
renglones alimenticios que actualmente importamos, se dan en el país y
sobra tierra para producirlos, más con las lluvias caídas en los dos
últimos años.
Cualquier incremento de salario o descenso de precios, para que sea
real, subrayó, solo puede provenir de una mayor y más eficiente
producción o prestación de servicios que permitan disponer de más
ingresos.
Nadie, ni un individuo ni un país, afirmó, pueden darse el lujo de
gastar más de lo que tiene. Para tener más hay que partir de producir
más, y con sentido de racionalidad y eficiencia, de forma que podamos
reducir importaciones, en primer lugar de alimentos que se dan aquí,
cuya producción nacional está aún lejos de satisfacer las necesidades.
Estamos ante el imperativo, dijo, de hacer producir más la tierra,
con tractores o con bueyes; de generalizar con la mayor celeridad
posible, aunque sin improvisaciones, cada experiencia de los
productores destacados, tanto del sector estatal como campesino, para
estimular convenientemente la dura labor que realizan en medio del
calor sofocante de nuestro clima.
Explicó que para lograr estos objetivos habrá que introducir los
cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios. En esa
dirección ya se trabaja y comienzan a apreciarse algunos modestos
resultados. Tal como exigió la Asamblea Nacional del Poder Popular,
recordó, se puso orden en el pago a los campesinos, además de mejoras
discretas en la entrega de insumos para algunas producciones y un
incremento notable del precio de acopio en varios productos, es decir,
del que paga el Estado a quien produce, no el de compra de la
población, que sigue sin cambios. Esta medida incluyó renglones
importantes, entre ellos, carne y leche.
Respecto a la producción y distribución de la leche mencionó que
aún son limitados los recursos materiales que se han podido asegurar a
la ganadería. Sin embargo, la naturaleza durante los dos últimos años
nos ha favorecido y todo indica que podrán alcanzarse los 384 millones
de litros de leche planificados, aún muy lejos de los 900 millones que
se lograron producir cuando este sector económico contaba con todo el
pienso e insumos necesarios.
El Segundo Secretario del Comité Central del Partido informó que
desde el mes de marzo está en marcha un experimento en seis
municipios: Mantua y San Cristóbal, en Pinar del Río; Melena del Sur,
en La Habana; Calimete, en Matanzas; Aguada de Pasajeros, en
Cienfuegos, y Yaguajay, en Sancti Spíritus; consistente en la
distribución de 20 000 litros de leche diarios, directamente del
productor a 230 bodegas y al consumo social de esas localidades.
De esta manera se eliminan procedimientos absurdos que hacían que
este preciado alimento recorriera cientos de kilómetros antes de
llegar a un consumidor que residía, en no pocas ocasiones, a unos
cientos de metros de la finca ganadera, con las consiguientes pérdidas
del producto y gastos de combustible.
Puso como ejemplo la experiencia del municipio Mantua, una de las
localidades más occidentales de la provincia de Pinar del Río, donde
actualmente se distribuyen de manera directa a la población, mediante
las 40 bodegas del municipio, los 2 492 litros de leche que aseguran
el consumo normado, con un ahorro mensual de 2 000 litros de
combustible.
Hasta cuatro meses atrás un camión recorría a diario —en viajes de
ida y vuelta al municipio de Sandino— por lo menos 160 kilómetros para
que la leche fuera pasteurizada, con el consiguiente gasto de
combustible.
Puntualizó Raúl que se continuará acopiando y pasteurizando la
leche necesaria para las ciudades, pero no resulta viable que un
camión o cientos de camiones viajen diariamente esas largas distancias
para llevar los pocos litros de leche hasta lugares que producen la
suficiente para autoabastecerse.
Además de los municipios en que se lleva adelante el experimento,
mencionó que en más de 3 500 bodegas de otras localidades y provincias
se distribuye también la leche de manera directa (hasta el momento se
han repartido más de siete millones de litros).
La experiencia, aseveró, se irá extendiendo de forma paulatina, con
la mayor agilidad posible, pero sin intentos precipitados de
generalización. Su intención estará precedida en todos los casos por
un estudio integral que demuestre su factibilidad en ese lugar
específico y la existencia de las condiciones organizativas y
materiales requeridas.
Así se trabajará, dijo, hasta que todos los municipios del país con
suficiente producción de leche, se autoabastezcan y cierren en su
territorio el ciclo que va desde el ordeño de la vaca hasta que se la
tome el niño o cualquier otra persona de acuerdo con las posibilidades
actuales.
Explicó que el objetivo principal de esta experiencia es producir
la mayor cantidad de leche posible, lo cual es factible en la inmensa
mayoría de los municipios del país, con excepción de la capital.
Hay que producir más leche, afirmó, para asegurar la que necesitan,
fundamentalmente, los niños y los enfermos, e incluso sin renunciar a
la perspectiva de que otras personas puedan recibirla en el futuro.
El General de Ejército recordó que ese plan requiere continuar el
ahorro de combustible. Resulta una quimera, dijo, ponerse a soñar con
las grandes importaciones de pienso y otros insumos que existían años
atrás, cuando el mundo era otro, muy distinto al actual.
Refirió que este es solo un ejemplo de las muchas reservas que
aparecen cada vez que nos organizamos mejor y analizamos un asunto con
la profundidad requerida, teniendo en cuenta todos los factores que en
él influyen.
Alertó de que no habrán soluciones espectaculares; se necesita
tiempo y sobre todo trabajar con seriedad y sistematicidad,
consolidando cada resultado que se alcance, por pequeño que sea.