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Ataques y atentados de la resistencia en Iraq dejaron hoy un saldo de
al menos 18 policías muertos, informaron fuentes de ese cuerpo armado.
Un atacante suicida detonó la carga adosada a su cuerpo en la
entrada de una estación policial en Tal Abta, al oeste de Mosul, y
causó la muerte de cinco uniformados y un civil, otras 13 personas
sufrieron heridas, entre ellas 10 militares.
Tres policías murieron cuando un grupo de hombres armados atacó un
punto de control con granadas y ametralladoras en el pueblo de Rabi'a,
provincia de Nineveh, en el norte del país, informó la policía local.
Cinco gendarmes perecieron y dos resultaron heridos durante un
combate, y uno de los atacantes murió, en las cercanías de Auya, según
reportes de seguridad.
Otros cinco uniformados pertenecientes a la denominada "Brigada
Escorpión" de las tropas iraquíes murieron y dos sufrieron lesiones
tras explotar una bomba en la carretera mientras patrullaban en Hilla,
en la provincia de Babel, al sur de esta capital.
Mientras, un comando de la resistencia minó el estadio de la ciudad
de Mosul, a 370 kilómetros al norte de Bagdad, e hizo estallar los
explosivos provocando daños considerables a la instalación
Hombres armados dinamitaron la edificación deportiva ubicada en la
zona occidental de la ciudad, dijo el jefe de la policía de la región
de Niniwa, general Abdul Karim al Juburi.
La policía iraquí se convirtió en blanco constante de la
resistencia, que los considera aliados de la fuerzas de ocupación.
En lo que va de 2007 más de 150 soldados de ese cuerpo armado
perdieron la vida, la mayoría en atentados dinamiteros, y ataques a
patrullas y centros de reclutamiento, según estadísticas oficiales.